sábado, julio 13

Nuestro Reilly Interior



Novelista para mí desconocido y obra jamás imaginada. Una grata sorpresa la lectura de este texto. 

Los desvaríos de Ignatius Reilly reflejan el contraste cultural del occidente capitalista, con toda su maldad podríamos incluso parafrasear al personaje. Un encadenamiento de reflexiones que nos brindan dos alternativas: o estamos  ante un loco deprimido o estamos ante un genio enloquecido. No hay aún, en mi experiencia como lector, un acuerdo en esta dicotomía. 

John Kennedy Toole no observó nunca publicada su novela "La conjura de los necios". La leyenda entorno a él y a su texto no puede ser más negra. Suicidio por no encontrar quien publicara su obra. La madre del autor, fiel reflejo de "Irene" la madre de Reilly, persiguió al editor Walker Percy , hasta lograr la publicación del texto. Esto se revela brevemente en el prólogo que funge como un proemio para la obra en sí misma. Una prólogo excelentemente elaborado que cumple con la característica de ser una invitación a la lectura de la novela, una brillante puerta de entrada que nos atrae como lectores. 

Mediante la lectura uno se experimenta transportado en el tiempo y en la propia ubicación geográfica, algo no fácil de lograr. Se experimenta uno mismo como un peatón más, a las afueras  de los centros comerciales, de los bares, descritos en el texto, observando en primera línea lo sucesos que se relacionan a la historia. La misma brisa marina de Nuevo Orleans nos acaricia aunque nunca hayamos estado ahí. Frente a nosotros el trance entre los años 50 y los años 60, una sociedad americana que se pisa la cola así misma. Un gran logro en la ambientación, en el contexto y en los personajes cuya historia parece crecer desde la nada existencial que representan. 

Como a Percy, el editor, también yo al leer el texto en público me he visto sorprendido por mis propias carcajadas.  No solo existen instantes de humor negro e ironía hechos palabras e ideas sino que se revela un reflejo claro de lo que todos podemos aborrecer del lado fanático de la moral que, al imponerse desde la obligación y no de la experiencia del deber, nos ata a un encadenamiento de soliloquios vacíos y carentes de cualquier sentido. 

Cuando con desdén nos situamos frente al otro, cuando lo ajeno nos parece invasivo, en el instante que cedemos a la crítica visceral de lo que nos resulta diferente, nace en nosotros un pequeño Ignatius Reilly; incluida inexplicablemente en nosotros su visión cósmica denunciante de la escasez de geometría y teología en esta vida nuestra que se discurre lentamente.

De entre los diversos personajes del universo Toolesiano la "señorita Trixie" es por mucho la cereza de un pastel que se nos revela como apetecible y abominante al mismo tiempo. Cruel analogía de las condiciones laborales de las esperanzas fallidas que se nutren de las autocomplacencias, la "señorita Trixie" dota de inhumana hilaridad, con su "Gloria" y su "Gómez", una historia que revela el rompecabezas casi al cierre de la trama. La dinámica en "Levy Pants" me hizo experimentar, por cierto, la misma risa incontenible que provocó Cortázar, en Rayuela, con el concierto de piano en un departamento lleno de desvaríos. Estas dos escenas, parecidas en el efecto producido al lector, suelen ponernos contra las cuerdas. El autor que produce estos efectos gana la batalla y permanece en nuestra memoria. Un aspecto, el humor bien manejado, tan necesario en esta época nuestra.

Esta no es una novela de momentos; es un momento de la literatura para valorar la novela como un método de creación literaria que representa la necesidad humana de explicarse a sí misma. 

Para a quien esto interese:

KENNEDY TOOLE, John., La conjura de los necios., Trad. J. Alvarez Flórez y Ángela Pérez., Anagrama., México., 2012., p.389.

Sobre el autor una interesante entrada en el Blog Personajes con Historia. Puede verse aquí.

jueves, julio 11

La Ciencia por Gusto: El milagro Tico

La Ciencia por Gusto: El milagro Tico

En esta pequeña anotación me gustaría responder algunas de las ideas que Martín Bonfil expresa en su blog La Ciencia por Gusto respecto el comunicado de la reciente aprobación para la Canonización de S.S. Beato Juan Pablo II. 

Del post que ahora se presenta en el enlace también se presenta una versión más corta en la sección electrónica de Firmas del periódico Milenio aparecida el día de ayer miércoles 10 de julio.




En primer lugar, me gustaría precisar que no soy un científico, según la noción de ciencia desde la perspectiva experimental que se tenga. Me gusta leer artículos de opinión y de divulgación científica, pero no me siento con la suficiente preparación como para debatir o profundizar en terrenos desconocidos para mi limitado pensamiento. Frecuentando la sección de firmas de Milenio es que me he encontrado con esta nota, y con su versión ampliada en el blog, y encuentro en el texto una versión distorsionada de los sucesos que engloba. 

Aunque el texto versa sobre el Milagro, y las dudas del autor desde una perspectiva cientificista, me parece que la cuestión de fondo tiene que ver con la relación entre la Ciencia y la Fe.  

Si bien el autor menciona que toda religión es respetable, al cierre de la colaboración, me parece que no concede el mínimo respeto, el más elemental tal vez, que puede concederse en estos casos: revisar verdaderamente lo que la Iglesia expresa sobre su propio proceder.  Como conclusión puedo entender que el autor habla de oídas sobre cómo la Iglesia valora y procede en estos casos; no sólo para la ciencia se requiere rigor, sino también para cualquier otra opinión, pensamiento o idea que se exprese al respecto. 

Vamos por partes señalando el texto y comentándolo. Debido a que la colaboración en Milenio es un extracto del blog, concentrémonos en este último. 


El 1º de mayo de 2011, el fantasma de un hombre muerto seis años antes bajó a la Tierra (o quizá actuó a control remoto) y curó “inexplicablemente” el aneurisma cerebral de la costarricenseFloribeth Mora, que según los diagnósticos médicos la condenaba como máximo a un mes de vida. Justo ese día el hombre que fue en vida ese espíritu, Karol Wojtyla, conocido como el Papa Juan Pablo II, había sido beatificado, primer paso para acceder a la santidad. 
O al menos eso es lo que afirma la Congregación para las Causas de los Santos, órgano de la iglesia católica que regula los procesos de canonización, al sostener que la “misteriosa” curación de Floribeth constituye el segundo milagro de Wojtyla (el primero fue la igualmente “inexplicable” remisión del mal de Parkinson que sufría la monja francesa Marie Simon-Pierre, en 2005, luego de encomendarse al Papa, muerto seis meses antes... uno se pregunta cómo no se curó el Papa su propio Parkinson).
Bien es cierto que cada quien es libre de incorporar a su texto lo que desee, pero no podemos dejar de notar que un tratamiento respetuoso de una cuestión importante, por lo menos para muchas personas, le brindaría mayor peso a las ideas que se desean exponer. El dejo de ironía y humor negro utilizado (fantasma y control remoto, por ejemplo) nos permite conocer cómo irá desarrollándose el resto de la colaboración. Es claro que quien escribe no trata en serio a los creyentes que pueden intentar comprender su fe en un ejercicio de razón; la creencia para él, queda demostrado en el vídeo que incorpora, obedece a supersticiones conductistas. A esta visión podríamos responder con Chesterton: “Cuando entro en una Iglesia me quito el sombrero, no la cabeza”. La Iglesia, por lo menos la católica, no pide a los hombres y mujeres que la conformamos que dejemos de pensar pero tampoco nos abandona a los límites de la razón humana (que existen, aunque a la "ciencia" experimental no le agrade). 

Es claro que el autor desconoce la visión que la Iglesia tiene de los Santos; la caricatura que presenta, con ironía y humor negro,   NO CORRESPONDE A LA DOCTRINA CATÓLICA. Un varón o mujer que han alcanzado los altares no son ni semidioses ni seres mágicos que tienen poderes por sí mismos y los usan a capricho. La pregunta de por qué el Papa no se curó a sí mismo es reflejo de esta deficiente reducción del Santo a un "milagrero". De alguna manera resuena aquella parte del Evangelio de Mateo "los que pasaban lo injuriaban moviendo la cabeza y diciendo... si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz" (Mt 27, 39-40). Concederse a sí mismo un "milagro" se revelaría en estos días como un acto de "justicia humana", nada más alejado del pensamiento católico. ¿Cómo curó a otros y no se curó a sí mismo? Muy fácil: ¡Santo no es el que cura, el Santo Intercede ante Dios, pero quien cura, quien hace y obra el Milagro es Dios mismo! ¿Puede Dios actuar así? Pareciera que la reducción del suceso relatado de la curación es un "accidente biológico" que sucede en algunos organismos; eso aún no responde la pregunta de fondo ¿por qué algunos organismos sí y otros no?

Por otro lado, es cuestionable que el enlace de la Congregación que se nos presenta en el texto no lleve al autor a la Congregación misma sino a la página de dicha institución en Wikipedia. Tenía yo la impresión de que las fuentes son un tema de preocupación; veo que no. Inclusive en el propio enlace de Wikipedia al final aparece el verdadero enlace que sería interesante proporcionar al lector, ¿por qué no se refiere al lector a la organización misma? no cuesta mucho y puede hacerse muy fácil, por ejemplo aquí.  No hay intención, deduzco, de que el lector pueda encontrar la "fuente" (esto, desde luego es una apreciación mía). 
¿Serán realmente estos dos casos prueba suficiente de los poderes milagrosos del difunto pontífice? Un milagro es por definición, según la Real Academia, un “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Si de suspender las leyes naturales se trata, al comparar los milagros de la Biblia (crear el universo, causar un diluvio, partir el mar, detener el sol, revivir a los muertos, convertir el agua en vino, levitar) con los muy modestos milagros actuales, que son siempre curaciones “inexplicables”, parecería que el poder de la intervención divina se ha venido debilitando significativamente con el paso del tiempo.
¿Por qué el autor no presenta lo que la Iglesia comprende como un milagro? No tengo problema en poder partir de la concepción de la palabra misma. Pero sí lo que se juzga es el tema del milagro dentro de la perspectiva católica sería interesante proporcionar al lector, también aunque parezca risible, la propia fuente. No es tampoco difícil de encontrar en la red hoy en día algunos acercamientos lo que verdaderamente se considera milagro; dejo por aquí un pequeño documento de las Catequesis del propio S.S Juan Pablo II cuyo título puede darnos una idea que la noción de milagro va más allá de la curación física, el milagro de fondo es, siempre, la conversión y el encuentro con la Gracia de Dios. Revisa aquí "El Milagro, llamada a la fe" 16 de Diciembre de 1987. 

La intervención de Dios en la naturaleza ha tenido diversas manifestaciones y de eso existen diversos y variables relatos; el hombre de estos tiempos, retratado casi completamente en el autor del texto que se comenta ahora, clama y pide milagros "grandilocuentes" para creer. Se asume el hombre de hoy como esa parte del Libro de Job cuando se quiere conminar a Dios a que haga o diga lo que al hombre le conviene. En resumen, la invitación es que los patos disparen a las escopetas, aunque se presente en un lenguaje diverso. Es, a fin de cuentas, una reelaboración de lo que también aparece en Mateo donde se indica "A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse". 
O quizá sea el avance de la ciencia el que poco a poco ha ido arrinconado a la fe. Y es de esperar que la tendencia continúe. Como bien explica el cosmólogo y divulgador científico Lawrence Krauss en un artículo en el diario Los Angeles Times, los sistemas biológicos son muy complejos, y en toda enfermedad hay cierto porcentaje de casos que se curan espontáneamente. Si esto ocurre justo después de encomendarse al papa (o de frotarse con un cuarzo), resultará muy difícil convencer al paciente de que no está frente a una cura milagrosa.
¿La religión y creencia como placebo entonces? Dios desde esta perspectiva "científica" no tendría poder alguno sobre la materia, o bien Dios interviene con milagros indudables o bien que no haga nada. Eso de ir andando haciendo "pequeños detalles" no es propio de quien se ostenta como Dios, pareciera decirnos esta postura. Recuerdo un breve extracto del último libro sobre Jesús del Papa Benedicto XVI, comentando los dos grandes "escándalos" de la fe: 
"...[Karl Barth ha hecho notar que hay dos puntos en la historia de Jesús en los que la acción de Dios interviene directamente en el mundo material: el parto de la Virgen y la resurrección del sepulcro, en el que Jesús no permaneció ni sufrió la corrupción. Estos dos puntos son un escándalo para el espíritu moderno. A Dios se le permite actuar en las ideas y los pensamientos, en la esfera espiritual, pero no en la materia. Esto nos estorba. No es éste su lugar. Pero se trata precisamente de eso, a saber, de que Dios es Dios, y no se mueve sólo en el mundo de las ideas. En este sentido, se trata en ambos campos del mismo ser-Dios de Dios. Está en juego la pregunta: ¿le pertenece también la materia?". S.S. Benedicto XVI., La infancia de Jesús., p. 62 y 63. 
En 1947, el psicólogo B. F. Skinner, padre del conductismo, llevó a cabo un experimento con palomas: si se les proporcionaba un premio de manera aleatoria, las aves tendían a asociarlo arbitrariamente con algún movimiento que hubieran estado realizando, como girar a la izquierda, y tendían a repetir dicho movimiento buscando de nuevo el premio. Dicho “comportamiento supersticioso” es sólo un mal funcionamiento del condicionamiento que normalmente nos permite a los animales adaptarnos a los estímulos de nuestro medio.
No dudo que como seres vivos compartimos con los animales cierto tipo de actividades específicas, algunos suelen considerarse en los seres humanos el tema del instinto como una igualdad específica. Generalmente tenemos también entrecruzadas visiones reduccionistas del ser humano a un mero ser biológico. Cosa curiosa, para una cosa la biología justifica pero para otras no. Sin que el autor del texto lo sepa, me queda claro, algunos de los primeros trabajos filosóficos de Karol Wojtyla nos llevan a la conclusión de la presencia en los seres humanos de tendencias, que no lo mismo que instintos animales puros.  Los seres humanos, a diferencia de los animales, podemos responder de modo diverso a las tendencias y humanizarlas como los animales no son ni serán capaces nunca. Refiero al lector a la primera obra mayor del filósofo polaco en vías de canonización "Amor y Responsabilidad" en especial el apartado segundo "Interpretación de la tendencia sexual" (texto que también puede ayudarnos a comprender, desde una postura personalista, los argumentos contrarios a la difusión de la homosexualidad).

Reducir la fe, la creencia y la vida religiosa a  una falla en el condicionamiento no parece muy civilizado, y si me lo permite, lector valiente que me ha acompañado hasta este punto, me parece una manera de caer en el viejo esquema de la oposición entre ciencia y religión, cosa que aunque al autor del texto no le agrade, no tiene necesariamente que ser así. Antes, mucho antes, los esquemas totalitarios ya han hablado de "opio del pueblo" y en este pequeño texto nos encontramos otra forma de "recrear" el lenguaje pero ahora con la noción de borregos supersticiosos.

Para ampliar el horizonte se propone la lectura "Fides et Ratio", sí, adivinó usted lector, de Juan Pablo II, otro documento referente para este tema que aborda la complementariedad entre dos alas del pensamiento humano: la fe y la razón. No se deje convencer por aquellos que le indican que la ciencia y la fe no tienen punto de encuentro, ese es un mito muy difundido por aquellos que no conocen ni valoran la dimensión de la fe y la creencia religiosa y que de hecho, con lenguajes irónicos y a plumazos de humor negro, quieren posicionar dicha postura en nuestra concepción del mundo.
Toda religión es respetable, pero tratándose de una que tradicionalmente se ha confrontado con la ciencia y que todavía hoy se opone a los derechos humanos de diversos grupos (basta con ver las recientísimas declaraciones del arzobispo de San José de Costa Rica, Hugo Barrantes: “el pecado no es ser gay, sino practicarlo”), quizá el Vaticano haría bien en recordar, hoy que se plantea canonizar a Wojtyla, que la verdadera fe no requiere de pruebas, y que “inexplicado” no es lo mismo que “inexplicable”.

Vaya cierre...pasa por alto el tema de que la Iglesia es la única institución conocida en la época actual que haya podido poner en claro su memoria: bastan dos ejemplos, desde el Concilio Vaticano II a iniciativa de Pablo VI y el documento  Memoria y Reconciliación: La Iglesia y las culpas del pasado por ejemplo, (sí, también a iniciativa de Juan Pablo II que puede verse aquí ) tan debatido en los últimos años. No me parece que estos dos ejemplos signifiquen "oposición tradicional a la ciencia". 

La Iglesia, habría que decirlo en perspectiva histórica, existió un poco antes del llamado método experimental que funda, de alguna manera, la ciencia moderna y es bien cierto que en ocasiones no respondió a la altura, podríamos acordar, en todas las circunstancias y momentos; pero eso no concede que la Iglesia, aunque la caricatura guste mucho sea "oscurantista" y "medieval". El reciente celebrado "Atrio de los Gentiles" en México es prueba suficiente de la apertura de la Iglesia a modos de pensamiento que no son coincidentes plenamente. Opciones de Diálogo existen, algunos las aprovechan, otros no. 

Habría que precisar que la primera Institución garante de los derechos humanos, guste o no decirlo, ha sido la propia Iglesia Católica. De ahí a que la Iglesia deba aceptar todo lo relativo a la moralidad cambiante y relativista de estos tiempos hay un trecho enorme; hasta ahora por ejemplo, creo que la ciencia no se ha puesto completamente de acuerdo con el tema de la homosexualidad y sus aplicaciones prácticas, por ejemplo la adopción, hay debate abierto aunque algunos deseen ponerlo como tema cerrado (aquí una muestra de que las cosas no se han terminado de definir).

Sobre la respuesta del  Arzobispo referido veo que se ha dedicado a establecer lo que la Iglesia establece. Seguramente, si su respuesta fuera diversa a la Iglesia, se percibiría como "progresista" y por ello no se le criticaría. En términos absolutos, aunque agrega su propia opinión, este pastor concuerda a la perfección con el Catecismo de la Iglesia: 


2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso. 

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.


Como cierre de estas reflexiones, quisiera dejar un vídeo sobre los temas de ciencia y fe. La brillante participación y debate del Cardenal Australiano George Pell y el evolucionista Richard Dawkins, vea el lector y juzgue (pueden activarse los subtítulos para seguir la conversación en español).










jueves, junio 27

Pecado de omisión

Imagen obtenida de: http://www.taringa.net/posts/humor/10997766/Que-significa-el-mito-urbano-hacer-un-Homero.html

En uno de los más viejos capítulos de los Simpson, Homero ese padre de familia "prototípico", por lo que no puede lograr de forma constante en el rol que le toca representar, por algún recurso argumental de la trama se equivoca acertando y disfruta cierta fama. Su imaginación, muchas veces su mejor habilidad, le permite imaginarse a sí mismo dentro del diccionario y se proyecta aquella leyenda urbana de "triunfar a pesar de la idiotez". "Hacer un Homero" significa entonces lograr  algo en primer lugar no propuesto, pero de modo adicional este concepto incluye llevarlo a término satisfactorio cuando las propias capacidades significarían la claudicación de la empresa. 

En Homero Simpson encontramos reunido todo aquello que no nos gustaría encontrar en nuestro propio Padre, todo aquello que inclusive nosotros mismos no quisiéramos ser frente a nuestros propios hijos. Aunque el personaje es sentimental y cambiante y en sí mismo está hecho para producir cierto tipo de gracia a un observador que no guste del pensamiento crítico, no podemos dejar de reconocer que hoy por hoy no existe mejor crítica a la figura paterna producto de la sociedad consumista de nuestra época. 

La figura del Padre ha devenido en un accidente que en ocasiones realiza su cometido; pareciera incluso decirnos nuestra sociedad actual, sin ánimo de exagerar, que toda la aturaleza del varón le incapacita para ser buen padre y si alguna vez sale algún buen resultado, hijos hechos y derechos por ejemplo, no ha sido más que porque el varón en cuestión ha "hecho un Homero". Un triunfo ante el condenado azar, y, además, un triunfo que no puede ser acumulado en la cuenta del varón de nuestros días. 

En este ambiente las notas actuales, donde políticos prominentes han mostrado públicamente esa "naturaleza caída" del ser padre de familia, parecieran demostrar que no hay combate que librar, que no hay posibilidad alguna en la discusión cultural si el Padre es relevante o no dentro de casa. Basta que cumpla su responsabilidad, basta que aporte económicamente, que solvente, que apoye materialmente, para que podamos liberarle de más. Es una resignación que en silencio dice: "ha hecho lo mínimo que podría hacer, ha aportado dinero a la casa, a los hijos, a las necesidades del hogar, ha obrado bien".  Esta tentación a la resignación, la mayoría de las veces, acaba siendo asumida en primer lugar por la madre soltera a quien lo primero que urge es dinero para muchas necesidades inmediatas y también  por quienes le rodean; "que por lo menos cumpla con apoyar materialmente", dirán para calmar su conciencia ante un niño que ha sido, por la situación de vida que guste y mande, alejado de un vínculo fundamental. 

No niego que sea necesario e importante, a través de esfuerzos constantes desde diversos frentes, combatir jurídicamente y culturalmente el incumplimiento de las obligaciones legales de los padres frente a los hijos (pues es un bien público como podríamos analizarlo a detalle), cito por ejemplo el interesante esfuerzo innovador, a partir del así llamado caso Góngora, "Basta de Góngoras" que inició el día de ayer con un desplegado en diversos medios (puede consultarse un ejemplo de la "columna inaugural" aquí) y con la difusión en facebook (puede consultarse aquí si tienes cuenta en dicha red social) o en twitter con un hashtag determinado #BastadeGóngoras o con un perfil específico (da clic aquí).

¿Cómo se vería en el diccionario a la par de "Homero"?

Pero esta denuncia no puede ser el único paso, no podemos quedarnos en el dolor existencial de las historias difíciles que parecen un estambre enredado que nunca nos dejará desenvolver la madeja; estas amargas situaciones reflejadas en las historias del Ex Ministro Góngora, e inclusive del propio presidente de la República, a quien ayer le filtraron una conversación con la madre "no oficial" de uno de sus hijos, tendrían que motivarnos a una reflexión de mayor peso y trascendencia. 

¿Cuál es el papel de un Padre de Familia?  

Paradójicamente la incursión masiva de la madre de familia al mercado laboral desde la segunda mitad del siglo pasado ha significado la reducción del padre de familia al ámbito único de "proveedor económico" y además ya no es"exclusivo".  Lo único que pareciera validar la presencia del varón hacia dentro de la familia es él proveería, ahora con una mujer echada para adelante este paradigma se rompe y se nos riegan los pedazos del vidrio por todas partes cortando la piel que encuentren. 

Cuando asumimos que un padre debe por lo menos cumplir lo material y nos conformamos con ello, como sociedad estamos pisándonos la propia cola en un círculo vicioso del que difícilmente podremos salir. Nos hemos conformado con pedir lo mínimo y pareciera que regateamos culturalmente la participación del varón en la familia. Nos hemos conformado con que los varones vayamos por el mundo "haciendo homeros". 

No sólo ha llegado el cambio de rol de la mujer, que no significa desde luego que todo sea negativo y que debemos satanizarlo, sino que también ha venido el cambio de rol en el varón hacia dentro de la familia. Es triste saber que existen pocos estudios, pocas políticas públicas, que dimensionen el papel del padre de familia más allá de proveedor económico de un hogar. Si lo pensamos bien, considerar que sólo debe existir satisfacción de las necesidades materiales se nos revela como un gran pecado de omisión y hoy con tantos Góngoras caminando por la calle y apareciendo en los medios masivos de comunicación a modo de denuncia no podemos permanecer indiferentes. 

¿Para tí, lector, lectora, qué significa ser Padre? ¿Cómo podemos los varones de hoy responder al reto de superar la visión reduccionista que nos asigna como proveedores económicos? ¿Cómo podemos inculcar a nuestros hijos un estilo de paternidad que rompa con el determinismo materialista con el rol asignado dentro de la familia? 

Por mi parte puedo compartirte que vengo de abuelos Góngoras y estoy dispuesto, si en algo puedo prometer todo mi esfuerzo y dedicación, que no he de ser yo ni un Homero Simpson  ni un Góngora Pimentel para mis hijos. ¿Te sumas a un cambio cultural? ¡Empieza hoy mismo!

viernes, junio 21

Novedades e influencias

Si bien es cierto que he escrito poco, algo ha tenido que ver que recientemente no he logrado unificar la reflexión sobre un tema interesante que valiera la pena se reflejara en un post. Mucho que decir pero pocas maneras adecuadas de expresarlo. Labor de ajuste y corrección, a veces censura, que uno mismo ejerce consigo mismo. A veces este blog se parece, en cuanto al ir y venir, a la libreta jamás manchada que se presenta en El Libro Vacío. Y hay que atraverse a concretar a pesar de los temores pues nunca, es cierto, habrá de llegar del post perfecto. En el hecho mismo de garabatear ya parece que se elaboran las telarañas mentales, se asoma la luz cuando todo se piensa encerrado y carente de alternativas. La escritura como liberación; ante esta liberación es importante reconocer siempre las novedades en lo que uno piensa, así como las influencias del pensamiento que uno va tratando de hacer propio, verdaderamente propio. No hay nada más arduo que labrarse una idea propia, la tentación de lo ajeno siempre es recurrente y hay que resistir.

En estos días me ha acompañado la música de un cantautor español que no es nuevo en su arte pero sí bastante novedoso en mi contexto. Me refiero a Ismael Serrano (@SerranoIsmael). Hace meses le oí en la radio en una entrevista que le hacían en programa de revista encontrado al azar, por el buscador automático del aparato, y me sorprendió encontrar luces de autenticidad en una industria, la musical, que parece repetirse a sí misma en forma constante. Escuche "Despierta" en aquella ocasión y me dí a la tarea de saber un poco más de la novedad con la que me encontraba. No he quedado defraudado. 

Dejo aquí un vídeo del LiveStream de "Todo empieza y todo acaba en ti". La primera canción es justo la que yo escuché hace algunas semanas. Probablemente por lo que vivo en éstas épocas laborales, profesionales no exentas de sinsabores, he quedado en sintonía con el autor. 



La letra de Despierta es prueba suficiente de un estilo diverso. 

Sin querer, llegará abril pero oscuro y sin claveles
y tú mirarás los días como quien mira la nieve
caer sobre la ciudad, alunada y siempre hambrienta
y la crisis va llenando de dormidos las cunetas. 

Y tú hibernando, ausente, exhausto y sin latido,
vencido por el miedo y la luz de los mercados,
cansado ya, quizá de estar perdido. Perdido.

Cuando el trabajo te escupa cual carozo de cereza
rodarás pendiente abajo. No quedará quien proteja
a la virgen del dragón. Cuando suenen las alarmas
la marea habrá subido acorralándote en la cama.
Despertarás entonces, desarmado y cautivo.
Y como quien regresa a la casa en que fue niño
todo parecerá más pequeño, más oscuro:
el horizonte, la llama y el futuro.
Y entonces dime qué harás.

Despierta,
ya verás, que te están esperando,
paciendo en el portal una reata de pegasos
para cruzar el cielo tras la estrella del vencido
y hacerse las preguntas que exigen estar aún vivo.

Despierta,
has de pintar nuevas constelaciones
para que navegantes extraviados en la noche
encuentren el camino que les acerca al mañana
en el que Prometeo burla al dios y trae la llama.
Que el destino no parió la miseria en la que duermes,
nació de las voluntades de mil hombres y mujeres,
que nada está escrito para siempre. 

Despierta.
El invierno llegará, arañándote la espalda,
mirarás el telediario como quien lee un telegrama
que trae pésames y flores. Mientras mascas los silencios
te robarán la memoria nigromantes y usureros.
Aquellos que ahora bailan celebrando la hoguera,
en que arde tu futuro, herido de hipotecas,
de dulce mansedumbre, narcótica ceguera,
herido y desangrado, el futuro aún espera.

Despierta,
ya verás, que te están esperando,
paciendo en el portal una reata de pegasos
para cruzar el cielo tras la estrella del vencido
y hacerse las preguntas que exigen estar aún vivo.

Despierta,
has de pintar nuevas constelaciones
para que navegantes extraviados en la noche
encuentren el camino que les acerca al mañana
en el que Prometeo burla al dios y trae la llama.
Que el destino no parió la miseria en la que duermes,
nació de las voluntades de mil hombres y mujeres,
que nada está escrito para siempre.
Despierta. Despierta. Despierta. Despierta.

miércoles, junio 5

Una pausa obligada

De nuevo suspensión; pausa. Ha sido poco posible de realizar el deseo de registrar, de darme el debido seguimiento. No por ello la inmovilidad del teclado significa dispersión. El cuaderno de notas personales no ha cesado, eso me consuela. 

El trabajo parece en estos últimos días un proceso de respiración agitada; breves momentos de ritmo acompasado y grandes bocanadas exhaladas, un gran esfuerzo por introducir, dentro del poco tiempo, más horas, más minutos; los pulmones reclaman aire y poco, aunque se requiere, ha podido dejarse pasar. ¡Gracias a Dios porque existe el trabajo, porque no termina y porque se tiene; en estos días se revela como un auténtico privilegio!  Aún con esta consideración, la imagen aquella del descanso en relajación, con actividades de gusto personal, me parece hoy un oasis en el desierto, tentadora imagen que no puedo terminar de concretar. 

En términos laborales, altibajos. Momentos de presión y de satisfacción; esa calma que algunos presumen, ausencia de tensión y de movimiento,  me parece difícil de concretar en un contexto agresivo, un sistema cada vez más difícil de capotear, de sobrellevar. Se nos exige ciertamente más de lo que podemos dar; el sistema de hoy, de estos días, donde todo es caro y se gana siempre, en perspectiva, menos de lo que realmente necesitamos nosotros y los nuestros nos impone un ritmo que deja poco tiempo a lo verdaderamente trascendente. Los hombres grises, que Momo combate con maestría, nos han inundado robándonos el tiempo, el descanso, la fiesta, la convivencia familiar. Y miren que me siento dichoso por tener pequeñas gracias como la comida en familia la mayor parte de la semana. 

En esta dinámica de la utilidad, multifuncional, han sido un gran remanzo las notas, las reseñas, los vídeos y las transcripciones de los mensajes de Su Santidad Francisco. Dentro de las urgencias, que son muchas, los cristianos no debemos perder el eje de las cosas que hacemos, del por qué estamos y para qué estamos en el mundo, en esta época, en este tiempo. 

Se nos ha revelado un pastor sencillo, un hombre cercano. Alguien que, como esos viejos maestros de antaño, sabe dirigir nuestra atención a lo que es verdaderamente importante. Es de modo eficaz un puente para vivir la Fe, un medio de acceso a quien es El Camino. Doy infinitas gracias a Dios por este viento que sopla en la Iglesia, aprovechando el impulso de sus predecesores, grandes capitanes de la barca de Pedro, hoy sin temor podemos ser más coherentes, más apegados, más católicos en el sentido universal del término. 

La invitación del mensaje de Francisco es un llamado a poder aprovechar las pocas pausas, los pocos remansos de la vida para pensar lo importante, lo trascendente, aquello que verdaderamente vale la pena. Dicen que el maestro aparece cuando el discípulo está preparado; y hay que dimensionar adecuadamente, Su Santidad Francisco, ciertamente NO es el Maestro, pero nos apoya para qué podamos estar preparados al encuentro de Quién Sí puede reconducir y salvarnos de la vorágine del mundo, del sistema, del aislamiento. Aprovechemos sus palabras para focalizar nuestra atención, yo he procurado hacerlo  y no encuentro ni una sola pizca de arrepentimiento en esta pausa obligada, en este paréntesis necesario. 

http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.mx/2013/03/1-angelus-del-papa-francisco.html