martes, abril 10

Medios de contraste

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Hoy por la mañana como cada día martes tuve por costumbre leer los editoriales de los principales diarios del país. Como es martes me dirigí a Milenio para leer a Roberto Blancarte, tocó un tema que he venido reflexionando a partir de la visita papal. La participación de los medios de comunicación y su papel ante la llegada del Sucesor de Pedro. Sin embargo, me parece que su óptica, una vez más, no es en modo alguno neutral. Su intención es demeritar lo católico, así ha sido y seguramente, así será.

Ante esto tengo aún presente, la colaboración en artículo del Obispo Emérito de Querétaro, Don Mario de Gasperín, sobre cómo los medios de comunicación únicamente transmiten la parte emotiva de la visita y no la reflexión pastoral y teológica del mensaje papal. 

Suplico a mis tres lectores puedan leer los dos artículos para poder comprender las ideas que a continuación iré compartiendo. El texto de Blancarte lo encuentran aquí, y el Don Mario, lo encuentran aquí. 

El argumento de Blancarte es que las dos televisoras más grandes del país son promotoras de una concepción religiosa católica y eso lo pone ciertamente furibundo; yo podría más bien decir, que las dos televisoras encuentran negocio en cierta parte de la creencia religiosa que buscan explotar en función de utilidades y de no muy altos intereses. Si realmente nuestras televisoras fueran "católicas" seguramente tendríamos otro tipo de contenido a los "ilustrativos" programas tipo Talk Show con los que ambos frentes nos torturan. Me parece que no observar este detalle nos demuestra cómo, cuando, se tiene cierta aversión a la catolicidad cualquier argumento quiere ser utilizado para favorecer una ideología. 

Si bien los medios de comunicación persiguen la nota de la visita papal, pues no hubo un sólo medio mexicano, electrónico o impreso, que no incluyera los detalles del paso de Su Santidad, dudo que la mayoría de ellos lo hiciera por un compromiso apostólico pues como señala Don Mario, no pocos reducen la presencia del Papa a un emotivismo exacerbado. Nos quisieron presentar al Papa como un abuelo sabio que dice frases impactantes y reflexivas, así lo hicieron con Juan Pablo II, y no procuran darnos, con una transmisión televisiva seria (en eso concuerdo con Blancarte) la presentación del mensaje en primer lugar y posteriormente un análisis serio. 

Las televisoras "católicas" de Blancarte, además habría que decirlo, suelen colocar a "críticos", personas que pongan un mayor énfasis en los errores que en los aciertos, en las omisiones que en las menciones, en aquello que puede señalarse como lo "pecaminoso". Pareciera que estos "críticos" han podido revisar a detalle el "Decálogo para poner palos en las ruedas al Papa Benedicto XVI en sus viajes" y lo siguen al punto y coma. 

Son medios de contraste aunque contraste también existe en la valoración del papel de los medios. Pero siempre estaré en desacuerdo con un contraste parcial y poco revelador. Si vamos a contrastar hagámoslo claramente poniendo el blanco sobre el negro. 

viernes, abril 6

Tanto que escribir...

1. Sobre "El Final y el Principio"
2. Sobre "Diario de una Amistad"
3. Sobre apología de autoridad paterna (2a. parte)
4. Crónica de una visita papal
5. Esquizofrenia de los mass media con el tema religioso
6. Aventuras de profesor universitario
7. Sobre "Mi Vida"
8. Inicios de pubertad

Dará tiempo en menos de una semana? Espero que sí

sábado, marzo 24

Guanajuato 2012

A unas horas de encontrarme entre la gente para ver el paso de Su Santidad y escuchar mañana su Homilía no puedo más que agradecer a Dios, entre tantas complicaciones de la última semana, por la Gracia de estar aquí en compañía de mi esposa y mis hijos.

martes, marzo 13

Apología de la autoridad paterna/materna (1a. Parte)

Lo prometido es deuda, aunque llegué tarde al compromiso heme aquí dispuesto a distraer el aroma habitual del blog para referirme al tema profesional. Y es que es un tema delicado, al que no le solemos prestar mucha atención y al cual, por la etapa de vida en la que me encuentro, me parece apasionante. 

Me parece urgente una apología sobre la autoridad de los padres y las madres de familia en la educación de sus hijos. En el mundo permisivo, en muchos sentidos y niveles en el que discurre nuestra existencia en el acontecer cotidiano,  ha corrido una falsedad a veces asumida como mito por la cual se "interpreta" que es más conveniente a la educación que los tutores "jueguen" al "mejor amigo". Los mitos, por lo menos en el mundo que giraba antes de que pusiéramos nuestros pies, pretendían mostrar la realidad y dar la posibilidad al que no tenía capacidad de comprenderla de por lo menos situarse en medio del mundo. El pensamiento mitológico no es de suyo condenable, sí lo es cuando sólo nos limitamos a él, pero la analogía es fuente de conocimiento: ¡lo hace posible!. No así la estupidez humana, causante de grandes errores en el pensamiento y la vida común como esta joya que resumimos en: "no quiero ser tu papá, ni quiero que me veas como tu mamá, mejor piensa que soy tu mejor amigo(a) y cuéntamelo todo". 

Habría que ver que tan cierto es aquello de que "todo" se le cuenta al "mejor amigo". Desde el principio sería posible descubrir que el padre y/o la madre que renuncia a su autoridad educativa por un nuevo rol, más en onda, está condenando su empresa al fracaso. Nunca le dirán todo, pues nunca, por más que se siga el juego de rol del amiguito, el hijo/la hija dejarán de verle como lo que son, aunque se pongan ropa "juvenil" y quieran ser parte de la "chaviza" padres y madres serán aunque deseen despojarse de la investidura que la Vida les ha dado. El padre y la madre que niegan su papel, buscando suplantarlo por algo más "amable", son buen reflejo de cómo, el mundo de nuestros días rehuye de la autoridad pues la ha confundido con el autoritarismo. Y aunque se parecen, como dos parientes muy semejantes, son diametralmente opuestas en sus efectos, en la ordenación de los fines y los medios. Desde la etimología las palabras nos indican diferencias, en primer lugar autoridad se puede comprender como el poder que ejerce el mando en alguna situación determinada y el autoritarismo es un exceso reconocido de dicho poder. No toda autoridad es autoritarismo y no todo autoritarismo se funda en autoridad legítima. 

Por la autoridad colocamos los medios y los fines, comprendemos que los hijos a nosotros encomendados, jamás pueden considerarse como medios del proceso educativo que emprendemos sino como fines en sí mismos. La autoridad debe percibirse en primer lugar como servicio, puesto que los hijos, sobre todo en edades pequeñas, no son capaces de elegir lo mejor y los padres no podemos permanecer indiferentes. Sin embargo es claro que la autoridad debe combinarse con la responsabilidad; a mayor responsabilidad y autonomía de los hijos la autoridad de los padres debe ir menguando. 

Pero el extremo del autoritarismo, cuando se aplica a las educación de los hijos, invierte los papeles y considera a los fines medios. Y es la causa eficiente de graves desequilibrios hacia dentro del núcleo familiar,  y con ello hacia la propia sociedad. Un buen ejemplo, válgase el término, sería la violencia intrafamiliar que aunque es un tema que se consideraba "privado" tiene graves implicaciones en el ámbito público y por eso los legisladores han querido estar a la altura dotándonos, tarde como siempre, de herramientas para verificar un combate frontal a esta grave desigualdad.

Continuará....


lunes, marzo 5

Reencuentros

Creo que en muchas ocasiones los autores quienes encuentran gozo en los libros y lo comparten añaden con regularidad, a la descripción de su fascinación,  varios consejos y tips que los lectores aficionados como yo valoramos ampliamente. Creo que me encontré con un consejo así una vez y una década después, empiezo a hacer realidad el consejo; es ahora, es hasta estos días de marzo. 

Me parece recordar con claridad que esta genial recomendación la encontré en un pequeño texto de Pablo Soler Frost dedicado al Señor de los Anillos. En aquél breve compendio del significado de la obra de Tolkien en su vida, además de lanzar su defensa de imágenes personales creadas a lo largo del tiempo frente al desafío de una serie de películas monumentales que estaban por estrenarse sobre el texto,  Pablo Soler indicó que es sano reeler nuevamente las entregas de tan importante obra narrativa. Que el tenía por costumbre hacerlo con cierta frecuencia. La reelectura no ha sido inventada por él, ciertamente, pero nunca había pensado con claridad que es justo leer de nuevo tomos, también monumentales, para encontrar una fascinación mayor que la que nos pudo haber producido por primera vez. Dirán mis tres lectores ¡ha descubierto el hilo negro!, pues aunque no lo crean así es. Tengo a veces poco tiempo que me parece que reeleer de nuevo habrá de privarme de algo nuevo. Poca la vida lectora y además inicia la disminución de vista, ¡hay que darse prisa!. Pero es justo y necesario reconocer que también privarme de la reelectura habrá de mutilar de mi vida la posibilidad e nuevos matices, de otros ángulos, de nuevas imágenes, viajes y sueños. ¡Creo que es momento de desempolvar esas joyas que guardo en los libreros! 

Decidí iniciar por un libro en particular. He salido de nuevo al encuentro de El Silmarillion, pues hace poco la obra de Tolkien volvió a surgir en una plática con uno de mis hijos y sentí la necesidad de la reelectura, y con dicha necesidad empezaron de nuevo estos pensamientos que ahora materializo. Me tomó más de diez años regresar a este texto; mi ejemplar lo compré en 2002, justamente en marzo, y recuerdo haber terminado en una semana. Pero esta vez no quiero apresurarme, aunque el apasionamiento por y en la historia me atrape; quiero disfrutar como cuando uno regresa con la mente y con el corazón a esos lugares secretos de la infancia, maravillándose de cada cosa, situación, recuerdo, que sale al encuentro. Y es que más que un encuentro con un autor esta reelectura será un espejo, pues reeleer un libro es también reecontrarse con quienes fuimos nosotros hace tiempo. Así como se regresa a los libros y se encuentran nuevas aristas, así también uno se encuentra consigo mismo en tantas otras facetas. Literatura como espejo. Me gusta.