domingo, diciembre 26

Diciembre Mágico


Desde algún rincón de la montaña veracruzana

Por motivos de trabajo, un logro importante, utilice una frase de
Colin Powell; un general político estadounidense de la época del
primer Bush parafraseado en un mensaje laboral de motivación por la
victoria conseguida. En dicho acomodo de palabras, se establece que
los sueños no se alcanzan por acto de magia sino por constancia,
esfuerzo y transpiración. Ese fue mi primer contacto razonado con el
asunto de la magia que me ha seguido por algunos días.

Hubo un día, posterior al empleo de la frase, en este inclemente
diciembre de clima variable y que se revela así mismo como un
misterio, en el que el tema de la magia, perdido en mis recuerdos
infantiles, se obstinó en resucitar dentro de la parte más escondida
de mi consciencia.

Dos cuentos de Keret se relacionan a la magia y caí en cuenta de un
patrón del concepto que iniciaba su persecución al terminar de
leerlos. Por un lado, la magia que provoca la mentira de un ángel
ficticio y por otro, aquél entretenedor de niños que de modo
inexplicable encuentra siempre conejos decapitados en su sombrero para
frustración suya y deleite de quienes observan el número mágico como
parte de fiesta infantil. Lo di entonces como un hecho, la palabra
magia había llegado para acompañarme algunos días.

Al otro día, el tercero desde la cita de Powell, al abrir "Reforma" me
encontré con la colaboración de Villoro, cuyo tema se relacionaba a la
persecución de la que ya me empecé a sentir presa. En su relato existe
el amigo adolescente que se desempeña como mago improvisado de corazón
enamoradizo condenado a la caída pronta del telón sin que su mejor
acto pueda realizarse. Un breve recorrido por la relación del
enamoramiento con la magia y de la magia del enamoramiento.

Estas tres referencias no fueron sin embargo las primeras con el tema
de la magia en el mes, pues antes, sin aún relacionarlo al patrón de
la palabra que me rodea, acudí con mis hijos a ver el concepto
encarnado en la historia de Harry Potter y su séptima película. Apenas
ayer, incluso en navidad, Adrián recorría la casa con su nueva y
flamante varita del niño mago lanzando conjuros a diestra y siniestra
esperando que alguno realmente funcionara.

Yo mismo, con tantos miembros de la familia enfermos en casa, espero
que la medicina actue pronto y como por arte de magia los malestares y
las incomodidades desaparezcan con un pase de manos o bien con algunos
misteriosos polvos cósmicos que alguien, amablemente nos ofrezca,
después de tanta visita inútil a diversos médicos.

Magia en los libros, magia en los periódicos, magia en el cine, magia
en la familia, magia como remedio de la enfermedad. Completamente
concuerdo en que la magia, para nosotros los mortales, es un refugio
para nuestros desencuentros y desavenencias. Recurrimos a ella, con la
esperanza de un niño y con una fe primitiva y poco madurada.

Pudiera pensarse que en pleno siglo XXI, con tanta ciencia
escurriéndonos por las narices, el añejo tema de la magia sería ya un
recuerdo arrinconado en el desván de todo aquello que el hombre de hoy
desea omitir. Sin embargo, la magia como concepto, como diversión,
como deseo, como hábito esperanzador, está hoy más de moda que
cualquier colección de otoño-invierno presentada en París.

Si bien la magia es un anhelo, una expresión análoga del
reconocimiento de que en este mundo hay más cosas de las que nuestros
ojos pueden ver, es simplemente el agrado, el gusto y la fascinación
obsesiva por lograr aquello que parece imposible, por vencer las
barreras de la lógica y encontrar consuelo ante lo que nos incomoda o
defrauda.

Bueno, y a todo esto, después de tanto rollo, ¿dónde habrá quedado la
varita esa? No la he probado, quien quita y con mis manos y buenas
intenciones la cosa cambia. Habrá que buscarla sin demora.

jueves, diciembre 2

¿Sueño hecho realidad?




Muy probablemente la mayoría de los adolescentes lo ha deseado. Muchos estarían dispuestos a dar su vida por la posibilidad real de modificar por tiempo indefinido su realidad que se les revela como no grata y considerablemente dolorosa. Y es que puede ser una tentación recurrente, esa idea de un mundo donde todos me digan que SÍ y nada se me niegue . A más de uno, seguramente incluso cuando fue adolescente, la idea misma pudiera parecerle considerablemente seductora: ¡cambiar de padres!. Encontrar aquellas personas que no se opongan a mis deseos en lugar de éstos que ahora tengo quienes se esmeran en encerrarme en roles que no me gustan es por demás agradable. Esta idea, por alocada que parezca, pareciera ser la consigna de muchos de los adolescentes que rodean, y brindan sentido, a mi quehacer profesional.

Con una prosa rápida y dirigida a un público determinado, contextualizado a sus reacciones, intereses y preocupaciones, "Cambia de padres", de Terence Blacker, aborda la problemática expuesta arriba en la historia de Danny Bell, un adolescente que recibe un día la propuesta indecorosa de animarse a dejar su familia para encontrar otra que cuadre más con su verdadera postura ante la vida. Danny, espejeado en quien le gustaría ser, se anima a emprender la aventura seductora sin saber que alguien, quiere aprovechar sus deseos en beneficio de otros intereses.

Si bien el texto retrata la inquietud del adolescente ante su familia, esa entidad que por momentos le agrada y por otros le repugna, no nos permite esta historia una contextualización de la realidad de nuestro país y de los adolescentes que aquí han emprendido el viaje de la niñez a la vida adulta y a quienes esta narración pudiera serles significativa. Y es que si bien los adolescentes responden a la etapa de vida con características similares en cualquier latitud, las coordenadas y el código postal pueden someter profundas diferencias respecto lo que se espera de la vida y de la familia en sí misma. No por ello la lectura será ociosa, habría que precisar, sino que puede ser una invitación a la reflexión sobre cómo sería un cambio de padres en nuestro ambiente y contexto, sobre qué situaciones, similares a esta fantasía, podrían cobrar vida en los millones de familias que constituyen nuestro país. 

Danny Bell, en su búsqueda, emprende un viaje que se acompaña también de interioridad. Buscando a otros  encuentra ante sí la pregunta por él mismo; su pesquisa aunque se dirige a descubrir, juzgar y valorar a otros, encuentra en él mismo la respuesta ante sus dudas, inseguridades, anhelos e inquietudes. El viaje, aún a sabiendas que está dotado de la falsa realidad de lo virtual y mediático, le permire encontrarse y volver a mirarse, con mayor conciencia y convicción, y sólo así puede valorar a su familia con el justo medio de quien ya no se deja someter por extremismos sino que es finalista en la lucha por la madurez.

Vale la pena pensar a partir de esta fantasía y aterrizarla a nuestro contexto, hay semejanzas y existen puntos de partida que nos permitirán mirarnos en forma distinta, no mejor que antes, pero sí mucho más integral será nuestra perspectiva. Muchas veces queremos cambiar en otros aquello que no asumimos que tenemos que cambiar en nosotros mismos. Danny Bell, como muchos adolescentes, pueden descubrir que cambiandose a sí mismos pueden hacer que su contexto les sea mucho más agradable e interesante de lo que antes parecía revelarse a su alrededor.

Para a quien esto interese:

BLACKER, Terence., Cambia de Padres., Trad. Isabel González Gallarza., Ed. SM., México., Colección Gran Angular-Alerta roja.,P., 250., ISBN: 978-968-779-177-7




domingo, noviembre 7

El reflejo de un muñeco


Comparto como muchos de mi generación que el primer contacto con esta historia se tuvo por la versión fílmica de Disney. De niño con esa imagen, distorsionada de la verdadera plasmada por el autor original, crecemos pensando en Pinocho como un muñeco de ropas suizas y no italianas. Tal vez por primera vez reflexioné respecto la riqueza de esta fábula moderna por la "Carta a Pinocho" de Albino Luciani, recopilada en "Ilustrisimos Señores" de BAC Editores. Recuerdo con emoción su lectura hace unos años y las reflexiones que en mi ha provocado la suave lectura de la pluma del Cardenal veneciano que a las postrimerías de su vida fungiría como Sumo Pontífice tan sólo 33 días.
Incluso en aquél texto, Luciani se permite recomendar a Pinocho, en vías de alcanzar la adolescencia, que reflexione sobre la historia de otro "muchacho" de apellido Copperfield y nacido de la pluma de Dickens, le pide que pueda conquistarse a sí mismo a partir de las complicaciones del enamoramiento del jóven inglés.
"Pinocho" es la historia de un simpático muñeco de madera que recibe una especie de vida particular, y desde que es consciente de sí mismo fija un ideal que torcidamente persigue a lo largo del cuento: ¡quiere ser un niño de verdad!. Esta gran meta, este gran ideal, se ve impedido por sí mismo en no pocas ocasiones. Que si prefiere la vida alegre a la escuela, que si vende el dinero de los útiles para pagarse diversión, que si es perseguido para robarle las monedas, que si contradice mil y un veces los deseos del hada que como buena hermana y madre lo procura, que si decide irse a la isla del juego eterno y el convertirse en burro es una amenaza que se va concretando, etc. Todos tenemos el recuerdo de cómo las mentiras, además de afectarle el panorama inmediato, le impactan físicamente pues su nariz se incrementa progresivamente en la medida en que se rehúsa a decir la verdad y con eso, irremediablemente, es descubierto y expuesto en su deshonestidad.
Pinocho es por excelencia el paradigma sobre el desarrollo moral y cómo los seres humanos nos relacionamos entre nosotros aplicando ciertos principios éticos y encuadrando nuestra conducta a partir de ciertos valores que consideramos como trascendentes, es decir, como perdurables e importantes a lo largo de nuestra vida. Todos queremos convertirnos en personas de verdad, en carne y hueso, queremos ser personas dignas de ser amadas y con capacidad de amar a otros; sin embargo, en muchas de las ocasiones somos nosotros mismos nuestros principales saboteadores y no estamos dispuestos a pagar el alto precio, de sacrificio y de responsabilidad, que significa ser verdaderamente autónomos  y completamente libres.
En el reflejo de este muñeco podemos sitiar nuestra propia experiencia de la moralidad, y a la que como sociedad fomentamos y procuramos. La sociedad de hoy, en días como estos, hace que el texto original deba rescatarse y la obra de Collodi, el autor, debe ser reconsiderada pues tiene mucho que decirnos. Si no ponemos atención corremos el riesgo de sacarle un ojo al vecino con la punta de nuestra alargada nariz.

Imagen: http://www.guiascostarica.com/pinocho/img/portadalibro.jpg

Imagen: http://www.linguaggioglobale.com/Pinocchio/menu_pinocchio.htm


Para a quien esto interese:

COLLODI, Carlo., Las Aventuras de Pinocho. Otros Relatos., Ed. Fernando Molina Castillo., Trad. Esther Benítez., Ed. Cátedra.Letras Universales., Madrid., 2010., p. 487. ISBN: 978-84-376-2633-8.
Esta edición incluye una profunda introducción y un buen aparato crítico para ir al fondo de los significados y percepciones respecto la obra.

Sobre Carlo Collodi, puede consultarse este breve enlace.

domingo, octubre 31

Lo que compartimos

Foto odel autor Michael D. O´brien en: http://www.ignatiusinsight.com/features/mobrien_thoughtcrime_sept04.asp

Cuando terminé el texto me ocurrió lo mismo que al concluir las dos novelas que he podido leerle en forma previa, sin embargo la sensación duró un poco menos en esta ocasión. Y no es que la novela no cumpla mis expectativas, sino que con la línea argumental del inicio me imaginé otras tantos finales que no sé aún si el final que se propone es el que más me cuadra a mi como lector. 

Si bien " La última escapada" no tiene la elaboración del detalle, en el que se retratan las situaciones como una fotografía que se arma ante el lector cuando éste deposita sus ojos en el texto, si se regodea en la actualidad de un contexto donde las dictaduras y totalitarismos pueden aparecer al hombre de hoy con el bello rostro de la democracia coercitiva. No siempre lo más conveniente será lo mejor parece dejarnos en claro esta historia enmarcada en los bosques de Canadá. 

¿Cuál es el límite de la sociedad y del Estado frente a la familia? ¿Hasta qué punto la educación de los hijos debe equilibrarse con la formación de ciudadanos? ¿La educación de casa es contraria a la educación "formal" y por ello debe dejarse de lado? Debates añejos recordados y expresados en tono de una trama particular, debates para los que aún tampoco existe una respuesta consolidada, sino que cada quien debe trazarse una opinión.

Comparto más de una sensación y emoción con el protagonista. Incluso ha existido quien diga que este espacio es sólo para quejas, al igual como a él le expresan respecto su periódico. Ja! Pareciera una vindicación pero es este ego terrible que a veces no se queda en silencio como debiera. Volvamos al tema. 

Natano, como suele llamarle una cálida familia que lo arropa cuando sus captores apuestan todo por atraparle a él y a sus hijos, es un padre preocupado por sus hijos y eso ya parece indicar la rareza del personaje. Un hombre no dispuesto a "formalizar" a sus hijos, en aras de la "democracia", a costa de su libertad y unicidad como personas dignas de respeto y promoción. 

En nuestros tiempos, en donde el debate sobre la libertad religiosa no ha sido concluído por más que quieran y promuevan algunos, un texto como éste se enmarca no sólo en la reflexión de un concepto sino en la exploración de la vivencia propia de quienes nos asumimos como personas a las cuales la religión nos apoya en nuestro caminar y es sustento donde reside la identidad y la pertenencia a un contexto y espacio determinado. Privar al ser humano de su creencia será siempre un riesgo, y en ocasiones, será la prueba de fuego no para perder aquello por lo que se vive sino para consolidarlo plenamente garantizando la derrota de quienes pretenden anular la vida de la Fe.

Hoy más que nunca, ante situaciones que comienzan a presentarse en mi contexto, me preocupa que con Nathaniel comparto muchas cosas en común, pero a diferencia de él, no veo como poder adentrarme en el bosque con la confianza y la esperanza de poder sobrevivirlo. Me haría falta valor. Pero puede ser, que en una situación límite como ésta que se presenta en la novela algo de Nathaniel Delaney permanezca en mí y me recuerde que, a pesar de todo, la cruz es signo de redención y de encuentro entre hermanos. Que a pesar de la tormenta vendrá la calma como decimos por estas latitudes. 

Para a quien esto interese: 


O´BRIEN, Michael., "La última escapada"., Ed. Libros Libres., Trad. Ignacio Peyró., Madrid., España., 2009., p. 295. ISBN: 978-84-92654-05-5

Sobre el autor puede consultarse su página web

Otros textos del autor reseñados en este espacio: