viernes, octubre 30

El sonido de la madera




La madera es productora entre otras grandes cosas para el ser humano de muchos de los sonidos que alegran y dibujan la vida cotidiana. En fechas recientes, por los menesteres en los que ahora me ocupo, me toca cada noche escuchar el ritmo de la madera, un ritmo debo confesarlo que aunque pesado tiene su encanto y fascinación.

La madera cruje ritmicamente y facilita conciliar el sueño de los poderosos ojos de quien me mira como nadie me ha mirado en la vida y con el ánimo de la mirada mi cansancio, aunque permanece, se aminora como por acto de magia. Es como si el descanso, sin irse, no dejara insistentemente de despedirse y de recalcar que su presencia habrá de borrarse en tan sólo algunos segundos.

Al principio creí necesario cambiar la mecedora; como la economía no alcanzaba consideré entonces el aceite multiusos que facilitara la fricción. Debo también dejar en claro que el sonido que produce el balanceo en las altas horas de la madrugada me recuerda, en sentido positivo, los ejes de la carreta del melancólico peruano. Aquél no engrasa los ejes de la carreta porque no tiene en que pensar, yo no engraso mi mecedora por la magia del sonido vinculada a la poderosa mirada que me ha envuelto ya irremediablemente.

Foto http://www.elalgarrobo.com/images/SILLA%20MECEDORA%20%28gde%29.jpg