viernes, octubre 9

Creí que nomás en México...¡es asunto global!


Pensé que sólo ocurría en México que se premiara a quienes van empezando; ahora veo con claridad que es un mal que no sólo nos afecta a los que nacimos en estas latitudes (es curioso consuelo, me alegro que no sólo pase a los mexicanos pero me entristece porque nos pasa a los seres humanos).

Por acá es típico el caso de la obra pública cual sea (carretera, aeropuerto, calle, puente, paso a desnivel, callejón, glorieta de dimensiones exhorbitantes) que recibe el nombre del administrador, gobernante, cacique, jefecillo, en el poder y que se inaugura en fastuosa ceremonia sacada de alguna crónica de Ibargüengoitia. Aún no termina su gestión, es decir aún no podemos alcanzar a conocer al detalle los resultados de sus actos, cuando ya se devela la placa, ya se corta el listón, ya se escuchan los vítores, los gritos de la cargada, las notas de la prensa sobre el poder de convocatoria en el acto e interminables etcéteras constantes. Calificamos y premiamos sin conocer los resultados a detalle, sin saber si efectivamente la obra pública, o el proyecto en cuestión, e incluso el aplaudido político, realmente funciona.

Eso pasaba por acá, y pensaba yo nacionalistamente hablando que era algo tan nuestro que paradójicamente una especie de orgullo irónico nos podía llegar a surgir, y ante el cual con un suspiro decíamos "Ahhhh, México, cómo tú no hay dos".

Mucho agradecemos entonces que el comité de premiación del Nobel haya hecho algo semejante; eso sí, más de primer mundo, con más resonancia que cualquier puentecito que se cae con un aire...a fin de cuentas, como analogía, funciona.

Se le ha otorgado el premio de la Paz, tradicionalmente una etiqueta prestigiada, a quien apenas inicia el camino, todavía no sabemos qué hará este personaje. Sabemos que ha tenido una campaña brillante en términso políticos, sabemos que gano con abrumadora mayoría, sabemos que ha contagiado de esperanza y ánimo a muchos pero es bien cierto que aún no podemos alcanzar a vislumbrar los resultados de quien apenas hace unos días asegura que no corresponde a Estados Unidos de Norteamérica resolver los problemas del mundo, pero que hoy se ostentará como un estandarte de solución para el mundo. Esa moral estadounidense tan particular.

Que Estados Unidos se encarge de Estados Unidos y que el mundo empiece a encargarse de sí mismo. El retiro de toda influencia norteamericana gringuista de los asuntos de los demás países si sería tema para merecer premios y reconocimientos. El que sus ojos vierán, también, la viga que tienen ante sí sería un acto de promoción pacífica en este mundo tan golpeado por ires y venires en términos de políticos esperanzadores, prometedores, pero poco cumplidores (¡¡¡Saludos hasta San Pancho del Rincón!!!).

Este premio Nobel a juicio de muchos está vacío, es puro adorno de vitrina y no tiene sustento pues el sustento apenas está preparándose; es como los ingredientes en un pastel, y siempre, en esas lides, existe el riesgo de que la levadura no haga lo suyo a pesar de las mejores condiciones. El tiempo dirá si se ha premiado la posibilidad de un futuro prominente o si realmente se premiaron los resultados por anticipado.

Lo platicamos en menos de 4 años.

Foto: http://blogs.sfweekly.com/thesnitch/Nobel_medal_dsc06171.jpg