jueves, octubre 14

Recién desempacado



Acabadito de llegar desde Barcelona, en exclusiva gracias a Nora y a Roberto recibo, tengo en mis manos este libro. 

Espero pronto su lectura, que siendo únicamente de 300 páginas, me llevará pocas sentadas, para así poderles comentar en primicia sobre novela apasionante de O´Brien como han sido El Padre Elías, y El Librero de Varsovia.

Nomás dejó la información de la contraportada para ir metiendo intriga e interés. 

"Nathaniel Delaney dirige un modesto periódico local, muy incómodo para el poder establecido porque denuncia, incansable, la deriva del Gobierno hacia un disimulado totalitarismo que impone a todos los niveles, incluso en la escuela, una ideología de apariencia benéfica. Cuando las autoridades del país decidan eliminar ese foco de disidencia, la vida de Nathaniel y sus hijos experimentará una tensión imprevista, un acoso brutal que pondrá a prueba la solidez de los lazos familiares, de la amistad y del amor, obligándole a encontrar la verdad sobre sí mismo. Será el momento de tomar decisiones difíciles, tal vez dramáticas."

jueves, octubre 7

Verdad de Perogrullo

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/12/27/ciencia/1167210714.html



Escribe y canta Calamaro: 

Hay días para quedarse a mirar,
hay días en que hay poco para ver,
hay días sospechosamente Light,
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren.  
 Hoy es justo uno de esos días en que poco puede observarse. Es una de esas jornadas, pues esta no es la primera así vivida, en que la existencia parece pesar más que esos 21 gramos que, tan controvertidamente, se asignan al alma humana. 

Me he ido convenciendo, conforme la edad avanza, de la certeza que se revela en aquella frase trillada "la vida no es fácil". Pareciera verdad de Perogrullo, pero sobre ella hoy gira mi reflexión aprovechando lo poco que da el día para mirar. 

Entiendo la vida, por lo menos la mía, como un conjunto de situaciones organizadas y concatenadas que exigen al unísono, como si fueran una sola cosa. una respuesta coherente e integral de quien las vive. Esta respuesta la mayoría de las veces tiene la categoría de "urgente" y no admite demora alguna, es premura en estado químicamente puro.

Sin embargo es adecuado llamar al pan pan y al vino vino y reconocer que la respuesta no siempre se brinda;  siendo nosotros seres frágiles, de voluntad quebradiza, gustamos del disfrute que provoca el intento de fuga. Intento por demás siempre condenado a no materizalizarse. La decisión no asumida, la elección no pronunciada, también se deleitará en perseguirnos y aceptará el juego de la huida que indiscretamente le proponemos. 

El hecho mismo me trae a la mente aquella imagen, construida por diversas lecturas y por no pocas películas, de la ceremonia de cacería de la campiña inglesa de añejas épocas victorianas. Deseamos ser el astuto zorro y tentar al destino, retándolo. Gustamos de la adrenalina que prodiga generosamente el arte del escondite ante la realidad del saberse asediado. Sentir casi en la nuca, las pisadas, ladridos, gruñidos, resoplidos incluso, de aquellas elecciones postergadas puede incluso parecer atractivo a no pocos escapistas. Sin embargo, a diferencia del pequeño y escurridizo zorro que en ocasiones contadas puede salir librado, se llegará el momento de la captura. 

En este punto difícil cae sobre nuestros hombros el dato fidedigno de que nunca el escape fue una posibilidad real y nos advertimos en movimiento, siendo trasportados en las fauces jadeantes de nuestras decisiones negadas que finalmente nos han dado alcance. Así, rendidos y sin fuerza para otro escape, somos llevados directamente con el Cazador, pues las sabuesas elecciones rinden a Otro cuentas. Él será quien decididirá nuestra suerte, gustenos o no, con la única medida posible: ¡nosotros mismos!

El destino se hace manifiesto en los actos efectuados o no realizados; nuestro paso por estas latitudes es a penas un breve suspiro en la respiración más prolongada, dentro de dicha exhalación caben todas aquellas opciones que no asumimos, todos aquellos caminos que no transitamos, donde se reflejará aquello que hicimos con nosotros mismos y donde se nos pondrá de manera completa nuestras virtudes y vicios, debemos trabajar porque la balanza se incline más por los primeros.

Pienso todo esto cuando no hay mucho que observar, pero...mmm...algo se escucha...¡son trompetas!, y parecen acercarse a velocidad, no tengo mucho tiempo...espero esquivarles una vez más para poder encontrar solución a estas ideas que no dejan de seguirme...¿Hasta cuándo?...

lunes, octubre 4

Primer reporte: biblioteca familiar


Parte de cuentas: ¡Las primeras fichas!

Adri, quiere que la biblioteca sea de todos y que todos puedan entrar, le he explicado que sería un poco difícil y que Mamá nos cuelga a los tres si le metemos de esos bichos raros a los que les gustan los libros (ya con tres entusiastas las 24 horas es mucho pedir).Se nota que en la escuela ha practicado pues coloca en la ficha los datos más relevantes.

Ale, se coló y también trato de hacer su ficha. Él también quiere participar en esta aventura poco habitual, y para él la biblioteca es de Gusi, su hermano mayor. 

Pablo, dormía y comía, y molestaba a Mamá, mientras nosotros escribíamos.

Resultado del primer día: 2 fichas por niño, y el papá en algo pudo avanzar...nos falta meternos al tema de la clasificación y estantería, pero como dicen por ahí a cada santito le llega su fiesta.

jueves, septiembre 30

Proyecto biblioteca familiar

Foto obtenida de: http://bibliotecaponce.files.wordpress.com/2009/12/book_house.jpg 


Adri, en su nueva escuela, ha tenido la oportunidad de acercarse a revisar libros. No sólo en cuanto a revisar el texto en la lectura sino comprendiendo la importancia del orden que de estas herramientas puede tenerse, su clasificación y organización. Le han dejado de tarea algunas fichas bibliográficas de libros que tenga y se nos ha ocurrido una idea: ¡empezaremos a ordenar nuestros libros!. Aprovecharé para poner en orden los míos (ese gran anhelo surge de nuevo), y para ayudarle a ir ordenando los suyos que ya no caben en un pequeño librero. Que conste que no fue influencia mía, vino de la escuela y me siento humanamente obligado a apoyar tan destacable iniciativa

La casa se irá paulatinamente conviertiendo en biblioteca, aunque nadie sospeche. Será una misión interesante. Ya les contaré por acá como nos va cuando tengamos un avance considerable. El domingo es la primera sesión, se acepta buena vibra. 

sábado, septiembre 25

Sensaciones de impotencia

Foto: http://jitanjafora-calambur.blogspot.com/2009/03/cero-frustracion.html

Tal vez la impotencia, ese saberse poco útil ante la urgencia, sea un detonante de una cantidad mayor de sentimientos y emociones que se entrelazan al son de la desesperación. 

Hay impotencia que puede de alguna manera canalizarse y enfrentarse. Lo he vivido en carne propia ante la enfermedad de mi hijo más pequeño. Verle canalizado en un cuarto de hospital, lamentándose por cada una de las complicaciones que sufrió y después esperarle afuera del cuarto donde le realizaron una punción lumbar escuchando su llanto intenso, ininterrumpido en 20 minutos, realmente me partió. 

Sin embargo, ante esa situación no queda más que acogerse al médico y a su capacidad, además del cuerpo de enfermería, que tan buena atención nos proporcionó. 

La impotencia, ante la urgencia de atención, que no pude manejar fue encontrarme con la burocracia en las farmacias. Me queda claro que es una medida necesaria para prevenir la automedicación, pero como siempre los mexicanos gustan del trámite sobre el trámite. En toda farmacia visitada está el bonito letrero de que no se surtirá sin receta médica, pero ojalá pudieran poner un cartelón con los requisitos que precisan en la receta. Fue una travesía que pudieron evitarme, y evitarle a mi familia. Se invirtió tiempo y más de una vuelta innecesaria. 

En una me pedían sello del hospital, en otra firma del médico, en otra dirección del hospital, en otra sello del médico. Historia de nunca terminar. En toda farmacia te deben pedir lo mismo, en toda farmacia debería tenerse con claridad los requisitos para que pueda uno mismo revisar al médico. Como siempre en lugar de regular al proveedor se regula al consumidor. Esa impotencia si no es admisible, pues sé que a diferencia de la enfermedad, tenía más formas de evitarse. 

¿Cuánto sufren aquellos que no tienen puerta de entrada con un médico especialista?, a fin de cuentas la pediatra nos apoyo extraordinariamente, pero no puedo imaginarme el calvario de aquél padre, aquella madre, que asiste a una farmacia para comprar un medicamento que marca la diferencia entre la vida y muerte de uno de sus hijos y se encuentra con la más estúpida  burocracia y la imposibilidad de salir adelante de este penoso trance. Esa impotencia no es digerible, me den la razón que me den.