jueves, octubre 7

Verdad de Perogrullo

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/12/27/ciencia/1167210714.html



Escribe y canta Calamaro: 

Hay días para quedarse a mirar,
hay días en que hay poco para ver,
hay días sospechosamente Light,
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren.  
 Hoy es justo uno de esos días en que poco puede observarse. Es una de esas jornadas, pues esta no es la primera así vivida, en que la existencia parece pesar más que esos 21 gramos que, tan controvertidamente, se asignan al alma humana. 

Me he ido convenciendo, conforme la edad avanza, de la certeza que se revela en aquella frase trillada "la vida no es fácil". Pareciera verdad de Perogrullo, pero sobre ella hoy gira mi reflexión aprovechando lo poco que da el día para mirar. 

Entiendo la vida, por lo menos la mía, como un conjunto de situaciones organizadas y concatenadas que exigen al unísono, como si fueran una sola cosa. una respuesta coherente e integral de quien las vive. Esta respuesta la mayoría de las veces tiene la categoría de "urgente" y no admite demora alguna, es premura en estado químicamente puro.

Sin embargo es adecuado llamar al pan pan y al vino vino y reconocer que la respuesta no siempre se brinda;  siendo nosotros seres frágiles, de voluntad quebradiza, gustamos del disfrute que provoca el intento de fuga. Intento por demás siempre condenado a no materizalizarse. La decisión no asumida, la elección no pronunciada, también se deleitará en perseguirnos y aceptará el juego de la huida que indiscretamente le proponemos. 

El hecho mismo me trae a la mente aquella imagen, construida por diversas lecturas y por no pocas películas, de la ceremonia de cacería de la campiña inglesa de añejas épocas victorianas. Deseamos ser el astuto zorro y tentar al destino, retándolo. Gustamos de la adrenalina que prodiga generosamente el arte del escondite ante la realidad del saberse asediado. Sentir casi en la nuca, las pisadas, ladridos, gruñidos, resoplidos incluso, de aquellas elecciones postergadas puede incluso parecer atractivo a no pocos escapistas. Sin embargo, a diferencia del pequeño y escurridizo zorro que en ocasiones contadas puede salir librado, se llegará el momento de la captura. 

En este punto difícil cae sobre nuestros hombros el dato fidedigno de que nunca el escape fue una posibilidad real y nos advertimos en movimiento, siendo trasportados en las fauces jadeantes de nuestras decisiones negadas que finalmente nos han dado alcance. Así, rendidos y sin fuerza para otro escape, somos llevados directamente con el Cazador, pues las sabuesas elecciones rinden a Otro cuentas. Él será quien decididirá nuestra suerte, gustenos o no, con la única medida posible: ¡nosotros mismos!

El destino se hace manifiesto en los actos efectuados o no realizados; nuestro paso por estas latitudes es a penas un breve suspiro en la respiración más prolongada, dentro de dicha exhalación caben todas aquellas opciones que no asumimos, todos aquellos caminos que no transitamos, donde se reflejará aquello que hicimos con nosotros mismos y donde se nos pondrá de manera completa nuestras virtudes y vicios, debemos trabajar porque la balanza se incline más por los primeros.

Pienso todo esto cuando no hay mucho que observar, pero...mmm...algo se escucha...¡son trompetas!, y parecen acercarse a velocidad, no tengo mucho tiempo...espero esquivarles una vez más para poder encontrar solución a estas ideas que no dejan de seguirme...¿Hasta cuándo?...