martes, julio 30

Promoción lectora en imágenes

Foto: http://www.labutaca.net/peliculas/wp-content/uploads/2010/06/tardes-con-margueritte-cartel1.jpg


Siendo aficionado a la lectura he tenido en más de una ocasión, inclusive como profesor frente a grupo, bastante difícil la labor de poder explicar a terceras personas los beneficios que la literatura ha traído para mí en términos de mi desarrollo profesional y personal. Siempre he tenido la gana de compartir lo que leo y lo que voy reflexionando sobre lo que leo; este blog, por ejemplo, es solo un reflejo de dicha intención. 

¡Creo que ahora, después de una tarde de película, lo tengo más fácil!

He encontrado un extraordinario recurso para hacer ver a otros que con la lectura, en nuestra percepción y asimilación, no solo cambia el mundo que nos rodea  sino que, sobre todo, cambiamos nosotros mismos. Desde adentro todo se mueve, se reacomoda; hay en la lectura una mudanza eterna, un intento por diseñarnos de mejor forma. Ya no somos los que cerramos la última página de un texto (o desplazamos por última vez el dedo sobre la pantalla, para adaptarnos a los tiempos), los mismos que iniciamos, horas o días antes, la lectura de una obra literaria. Pienso en las serpientes, cambian la piel pero siguen siendo ellas mismas, retan al contexto que debe reconocerlas nuevamente como las mismas con ligeros "ajustes". Así sucede con uno de los protagonistas de la historia que he conocido y que, profundamente, me ha conmovido. 

Germain Chazes, intepretado por el grande (en más de un sentido) Gérard Depardieu, acude por las tardes a sentirse arropado por las palabras que, con gran humanidad, suele leerle Margueritte. Ella, personaje frágil y delicado en el andar, pero fuerte y valiente para ablandar el corazón de un "bruto", representa sin duda una versión más humana del maestro de educación inicial que en lugar de abrir puertas las cerró, aparentemente para siempre. El profesor frente a grupo, que vemos dibujado en los retazos de recuerdos de Chazes, es una antítesis redonda, de lo que no debe ejercitarse en práctica docente y de alguna manera retrata, también, los estériles intentos de la cultura occidental por revivirse a sí misma a partir de la exigencia, y no del descubrimiento, del saber. 

Ya son diversas las cintas que, por otro lado, acuden como en cruzada a rescatar el papel del adulto mayor; estas aproximaciones artísticas rechazan de forma categórica el destino aparentemente irremediable del anciano perdiéndose de quienes le rodean, y ellos de él, por estar inmersos en una cultura del abandono por un ejercicio necio de renuncia a lo valioso.  Curioso que, apenas hace unos días en Río de Janeiro, Papa Francisco reflexionaba sobre lo necesario en términos de presencia para la sociedad actual de las y los ancianos, en especial para la juventud de estos días. En sus primeros días de pontificado exhortaba a los cardenales a ser como el "buen vino"; siguiendo esta idea, tengo clarísimo que Margueritte es el buen vino que llega a tiempo a la mesa de Chazes. Un encuentro fortuito que encuentra cauce en la literatura, en la búsqueda de la palabra, en el oído afinado para la escucha atenta e imaginativa que como lectores tanta falta nos hace. No solo aprendemos leyendo, también escuchando. No solo aprendemos escuchando sino también reflexionando. No solo aprendemos reflexionando, también dialogando. Lectura y conversación, poderosas herramientas no solo para dotar de sentido nuestra vida sino para salir al encuentro de quien, con afecto, está a nuestra espera para enriquecernos y dejarse enriquecer. 

Lectura y conversación que pueden curar el alma, llenar los vacíos, evitar las fugas. Hacernos más plenos. "Mis tardes con Margueritte" es diálogo en imágenes, compendio además de comunicación no verbal. Espero que puedan verla y deleitarse con un cine, sencillo si se quiere, pero realmente apegado a la vida misma. Aquí dejo el trailer en español



Para a quien esto interese: 

Web en francés, sobre la cinta.