viernes, noviembre 20

Una dura verdad

Con todo este relajo del asunto de las legislaciones estatales y el aborto, con toda la polémica oleada de comentarios yo sólo digo que hoy, a una inmensa mayoría de seres humanos, les importan más los perros que los niños que no nacen, como decía una cancioncita de hace algunos ayeres...El aborto se propone como solución cotidiana, cuando por todos los medios deberíamos asegurarnos que una mujer no se tenga que enfrentar a la dolorosa decisión de si tendrá o no al ser humano que crece desde sus entrañas.

Y a esta postura, de matarnos unos a otros en el seno donde se brinda la vida, le llaman progreso. Díganme anacrónico, conservador, medieval y lo que gusten y manden pero esto no es, no puede ser, progreso.