sábado, noviembre 14

Política valiosa de ahorro

Hoy en medio de la deriva en que se desenvuelve la vida pública en México se nota cada vez más la falta de un proyecto claro, en cualquiera de las organizaciones que promueven el cambio y la mejora social desde el ámbito político.

Se ha reflexionado cada vez más sobre la trascendencia del tercer sector y sobre la relevancia de las organizaciones sociales y ajenas a la lógica del poder en el poderoso evento de ir mejorando, con la confianza como sustento, la relación social entre los diferentes ámbitos que configuran la así llamada comunidad.

No hay liderazgos, siguen existiendo caciquismos y mesianismos. ¿Cómo librarnos de la lógica del tlatoani? No tengo respuesta clara sobre el asunto, pero cada día me preocupa más en esta "democracia representativa", considerando que mis opiniones e impresiones están verdaderamente "representadas", el pobre perfil de los potentados de nuestra vida pública. Presumen currículums con maestrías, diplomados, especialidades, doctorados y demás (no dudo que muchos sean de la Universidad de Santo Domingo, pero el campus del centro histórico donde se compran grados, títulos y constancias varias al por mayor) pero en ellos brilla por su ausencia el sentido común y la practicidad de saberse ciudadanos.

La cohesión social sin embargo se ha venido desarrollando en nuestro país, a partir del sismo del 85, en sociedad civil organizada por diversas causas y oportunidades. Pero poca influencia tienen estos actores en las decisiones ajenas a criterios ideológicos, religiosos, partidistas o económicos. La razón está más del lado de la congruencia en pocos o muchos agrupados en torno un objetivo común que beneficie a muchos que del lado de quienes sólo buscan beneficiarse a sí mismos.

Dentro de esta realidad es loable encontrar un esfuerzo como ¡Ya bájenle!, con el claro objetivo de disminuir las carretadas de dinero que nos cuestan los partidos políticos y la mayoría de inútiles agrupados en una burocracia comodina. Que se asigne un 53% menos al presupuesto de los partidos en el siguiente año no es una propuesta que a los ciudadanos nos parezca desproporcionada considerando que los partidos, mediante sus esbirros diputados y senadores, siguen aumentándonos a nosotros la carga fiscal cada que pueden y se les ocurre.

¡Ya bájenle! es una adecuada manera de decirles ¡Ya basta!, invito a mis tres lectores a que conozcan la propuesta y se sumen a ella a la brevedad. En ella podemos encontrar un adecuado liderazgo fincando no en uno sino en muchos.