martes, mayo 19

El orden y la anarquía, ¿una lucha de iguales?


No sólo es la magnífica historia, sino que es una edición particular que le brinda un marco especial a la gran obra del escritor y periodista inglés Gilbert Keith Chesterton. Es la traducción y versión del texto prologado por Alfonso Reyes, de quien, recientemente se ha encontrado un poema inédito.

El poema (puedes ver la nota aquí) fue escrito en 1925 probablemente . La primera publicación de esta versión de Chesterton se realizó en 1922, y vió la luz por la editorial Saturnino Calleja. El prólogo se firma en 1919, a penas unos 6 años que el poema perdido entre libros. La temporalidad los ubica, ciertamente juntos a pocos años de distancia. Como el pensamiento ubicó en forma conjunta a dos autores de seriedad indiscutible en el que humor y la ironía no podían faltar.

No dudo en creer que Chesterton, en muchas formas y maneras, fue introducido a México gracias a hombres prolíficos como Reyes, que supieron encontrar en la pluma del inglés novedad y forma, trascendencia y estilo, realidades dignas de difundirse entre los mexicanos.

A mi vida Chesterton llegó por recomendación de Alfonso Muñoz, en la universidad nos presentó ampliamente al Padre Brown a quien he conocido a fondo; este simpático cura católico ha tenido conmigo la deferencia de permitirme, de vez en cuando, visitarle en sus múltiples aventuras. de las que siempre puede extraerse un momento placentero y un nuevo punto de reflexión sobre la vida. Con la presentación de Alfonso, sin embargo, se repite el hecho que he relatado con Reyes. Un hombre prolífico tiene el gusto de presentar a otro, es como una cosa de caballeros, que en las generaciones se replica y difunde. Y es que a Chesterton no sólo vale la pena conocerle sino también recomendarle, es más, si Chesterton no se difunde, no se contagia, no es coherente consigo mismo.

En su época, las polémicas efectuadas con Shaw hicieron historia y muchas de ellas resuenen hasta hoy como una muestra del diálogo interesado en dos hombres convencidos de su postura que abren sus diferencias al conocimiento y escrutinio público sin riesgo, más bien a costa, de lo que el otro pueda o no expresar.

Ésta, la novela que ahora ocupa este post, es un ejercicio sumamente interesante de paradoja. Anarquía versus orden, lógica versus azar. Y es que este autor fue conocido como el "príncipe de la paradoja" y creo que a ello no hay mejor muestra que "el hombre que fue jueves".

Es de celebrarse que el FCE rescate una obra, y una traducción, como esta en una segunda edición en 2009.

Dejo como cierre, las propias palabras de Reyes, mucho más conscientes, conocedoras y articuladas sobre el texto de las que yo escasamente puedo acomodar.

En esta novela policiaca del universo, no hay delicuentes, no hay delito. Dos fuerzas inocentes, casi amándose, se combaten. A veces creemos que se transforman la una en la otra, y hay como un tornasol dinámico en que los átomos de la razón giran, incendiados. De aquí una honda inquietud poética; de aquí esa íntima necesidad de gritar o cantar que sorprendemos en el corazón de todas las cosas.


A quien esto interese:

CHESTERTON, G.K., El hombre que fue jueves., Traducción y Prólogo de Alfonso Reyes., 2a. Ed., Biblioteca de Bolsillo., Fondo de Cultura Económica., México., p. 219., 2009. ISBN: 978-607-16-0056-1.

Reseña biográfica en www.filosofía.com.mx

Por qué me convertí al catolicismo. Articulo presentado en Catholic.Net en español.

1 comentario:

  1. Mi estimado,

    Sin duda un gran libro, que mantiene la atención de quien se interna en sus páginas. Chesterton es un maestro, y la relectura de sus libros siempre llevan por nuevas rutas.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Lo mío ya fue, ¿tú qué dices?