lunes, marzo 17

Programaciones raciales

Libro del mes, correspondiente a Enero de 2014.



No dejo de sorprenderme de lo bajo que puede caer el ser humano cuando pretende volar muy alto. Queremos alcanzar glorias mundanas: poder, reconocimiento y dinero. En esa necesidad enfermiza de aferrarnos a lo vacuo, no solo nos perdemos nosotros mismos sino que condenamos a la espiral de la degradación a quienes nos rodean; y reconozco que no solo nos rodean personas, sino que considero como realidades circundantes a la vida individual los grupos, las iglesias, las escuelas, las organizaciones, las naciones, y en general, las culturas. En batallas necias, y carentes de humanidad, hemos visto perder mucha riqueza material, espiritual, pero también eminentemente personal (para quien tenga duda, la principal riqueza está en las personas mismas); todo lo valioso se pierde, se elimina en ocasiones, se eclipsa la luz obtenida en comunidad amenazada por la oscuridad que solo el individualismo recalcitrante es capaz de producir. Es un barro que mancha y que no es fácil lavar ni desprender de la blanca prenda del espíritu humano. 

No podía pensar en otra cosa mientras leía el primer libro del año. Alguien podría decirme: ¡pésima elección para iniciar un nuevo año! Pero creo que he entrado a este 2014 reconociendo que la maldad tiene múltiples formas de manifestarse y que no puede pensarse que este terror, producto del más descabellado delirio nacionalsocialista, ha quedado en el pasado para siempre. Hemos como humanidad condenado a Hitler pero hemos reproducido, y seguimos haciéndolo, sus desquiciadas estrategias (la nota de la eutanasia infantil en Bélgica, aquí la nota de El País y  aquí una valoración de Infocatólica, nos muestra como las ocurrencias nacionalsocialistas han progresado en la sociedad actual).

Una de las maneras en las que el terror vivido sigue presente, ahora más "blando" y astuto, adoptándose  a nuestra época con formas sutiles y engalanadas,  es la manipulación ideológica en pos de una utopía que incluye la eliminación de aquellos que no pueden, en virtud de su raza, participar de esta falsa gloria. El otro como infierno, lo ajeno como negación. Esto que se vivía, desde otro extremo, afirmando a unos por encima de otros, es retratado en La casa del Bosque de Marbach; en este sanatorio oscuro, una casa silenciosamente resguardada en la inmensidad de ahora anteriores territorios alemanes, sin tener posibilidad de recurrir a lo que hoy ofrecería la tecnología perversa de la clonación y de la fertilización a diestra y siniestra, se busca prolongar y garantizar la existencia de la raza considerada suprema. Oficiales alemanes reducidos a sementales seleccionados por el azar al no morir en el campo de batalla, muchachas alemanas "puras" condenadas a meros vientres/úteros de alquiler con prioridad alta para el estado (nada parecido a nuestros días, ¿verdad') y la tristeza de saber que al jugar a la reproducción orquestada excluimos a Dios de la vida cotidiana y común, de la realidad misma es desterrado de modo inmisericorde. Una realidad sin Dios que tiende a tornarse cada vez más asfixiante y a la que parece no puede oponerse una salida; callejón cerrado, el que viven los personajes, al que se le esconde la entrada y pareciera que nunca la tuvo: ¡encierro en la podredumbre!, ¡corral de matadero! Al "morir" Dios, en la mente de los hombres, todo es posible; todo lo que el poder, el reconocimiento y el dinero pidan deberá ser cumplido, al costo que sea, al sacrificio que se obligue un nuevo Baal. Existencia autoreferenciada: principio y final variable y alternativo, falsa alegría y triunfo disimulado al disfrazarse el pánico que se obtiene al mirar el espejo.

Al final de todo una casa en el silencio del bosque, atestiguando el silencio obligado que el humano se impone a sí mismo por el temor que le produce el hecho de hablar sobre sus más hondas derrotas, por la negación de su propio espíritu, y por la estúpida falacia de pensar que la maldad no puede volver a repetirse. Solemos pensar que "un rayo no cae dos veces en el mismo lugar", sentémonos a ver el espectáculo de nuestros días y no ocultemos el asombro de atestiguar que un solo sitio es golpeado por toda una tormenta eléctrica que se ríe de cada uno de nosotros al soltar toda su furia.  

Para a quien esto interese:

ASPAS, Francisco Javier., La Casa del Bosque de Marbach., Libros Libres., ISBN: 978-84-15570-25-7

Programa grabado con el autor en Periodismo Digital.