miércoles, junio 5

Una pausa obligada

De nuevo suspensión; pausa. Ha sido poco posible de realizar el deseo de registrar, de darme el debido seguimiento. No por ello la inmovilidad del teclado significa dispersión. El cuaderno de notas personales no ha cesado, eso me consuela. 

El trabajo parece en estos últimos días un proceso de respiración agitada; breves momentos de ritmo acompasado y grandes bocanadas exhaladas, un gran esfuerzo por introducir, dentro del poco tiempo, más horas, más minutos; los pulmones reclaman aire y poco, aunque se requiere, ha podido dejarse pasar. ¡Gracias a Dios porque existe el trabajo, porque no termina y porque se tiene; en estos días se revela como un auténtico privilegio!  Aún con esta consideración, la imagen aquella del descanso en relajación, con actividades de gusto personal, me parece hoy un oasis en el desierto, tentadora imagen que no puedo terminar de concretar. 

En términos laborales, altibajos. Momentos de presión y de satisfacción; esa calma que algunos presumen, ausencia de tensión y de movimiento,  me parece difícil de concretar en un contexto agresivo, un sistema cada vez más difícil de capotear, de sobrellevar. Se nos exige ciertamente más de lo que podemos dar; el sistema de hoy, de estos días, donde todo es caro y se gana siempre, en perspectiva, menos de lo que realmente necesitamos nosotros y los nuestros nos impone un ritmo que deja poco tiempo a lo verdaderamente trascendente. Los hombres grises, que Momo combate con maestría, nos han inundado robándonos el tiempo, el descanso, la fiesta, la convivencia familiar. Y miren que me siento dichoso por tener pequeñas gracias como la comida en familia la mayor parte de la semana. 

En esta dinámica de la utilidad, multifuncional, han sido un gran remanzo las notas, las reseñas, los vídeos y las transcripciones de los mensajes de Su Santidad Francisco. Dentro de las urgencias, que son muchas, los cristianos no debemos perder el eje de las cosas que hacemos, del por qué estamos y para qué estamos en el mundo, en esta época, en este tiempo. 

Se nos ha revelado un pastor sencillo, un hombre cercano. Alguien que, como esos viejos maestros de antaño, sabe dirigir nuestra atención a lo que es verdaderamente importante. Es de modo eficaz un puente para vivir la Fe, un medio de acceso a quien es El Camino. Doy infinitas gracias a Dios por este viento que sopla en la Iglesia, aprovechando el impulso de sus predecesores, grandes capitanes de la barca de Pedro, hoy sin temor podemos ser más coherentes, más apegados, más católicos en el sentido universal del término. 

La invitación del mensaje de Francisco es un llamado a poder aprovechar las pocas pausas, los pocos remansos de la vida para pensar lo importante, lo trascendente, aquello que verdaderamente vale la pena. Dicen que el maestro aparece cuando el discípulo está preparado; y hay que dimensionar adecuadamente, Su Santidad Francisco, ciertamente NO es el Maestro, pero nos apoya para qué podamos estar preparados al encuentro de Quién Sí puede reconducir y salvarnos de la vorágine del mundo, del sistema, del aislamiento. Aprovechemos sus palabras para focalizar nuestra atención, yo he procurado hacerlo  y no encuentro ni una sola pizca de arrepentimiento en esta pausa obligada, en este paréntesis necesario. 

http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.mx/2013/03/1-angelus-del-papa-francisco.html