jueves, junio 27

Pecado de omisión

Imagen obtenida de: http://www.taringa.net/posts/humor/10997766/Que-significa-el-mito-urbano-hacer-un-Homero.html

En uno de los más viejos capítulos de los Simpson, Homero ese padre de familia "prototípico", por lo que no puede lograr de forma constante en el rol que le toca representar, por algún recurso argumental de la trama se equivoca acertando y disfruta cierta fama. Su imaginación, muchas veces su mejor habilidad, le permite imaginarse a sí mismo dentro del diccionario y se proyecta aquella leyenda urbana de "triunfar a pesar de la idiotez". "Hacer un Homero" significa entonces lograr  algo en primer lugar no propuesto, pero de modo adicional este concepto incluye llevarlo a término satisfactorio cuando las propias capacidades significarían la claudicación de la empresa. 

En Homero Simpson encontramos reunido todo aquello que no nos gustaría encontrar en nuestro propio Padre, todo aquello que inclusive nosotros mismos no quisiéramos ser frente a nuestros propios hijos. Aunque el personaje es sentimental y cambiante y en sí mismo está hecho para producir cierto tipo de gracia a un observador que no guste del pensamiento crítico, no podemos dejar de reconocer que hoy por hoy no existe mejor crítica a la figura paterna producto de la sociedad consumista de nuestra época. 

La figura del Padre ha devenido en un accidente que en ocasiones realiza su cometido; pareciera incluso decirnos nuestra sociedad actual, sin ánimo de exagerar, que toda la aturaleza del varón le incapacita para ser buen padre y si alguna vez sale algún buen resultado, hijos hechos y derechos por ejemplo, no ha sido más que porque el varón en cuestión ha "hecho un Homero". Un triunfo ante el condenado azar, y, además, un triunfo que no puede ser acumulado en la cuenta del varón de nuestros días. 

En este ambiente las notas actuales, donde políticos prominentes han mostrado públicamente esa "naturaleza caída" del ser padre de familia, parecieran demostrar que no hay combate que librar, que no hay posibilidad alguna en la discusión cultural si el Padre es relevante o no dentro de casa. Basta que cumpla su responsabilidad, basta que aporte económicamente, que solvente, que apoye materialmente, para que podamos liberarle de más. Es una resignación que en silencio dice: "ha hecho lo mínimo que podría hacer, ha aportado dinero a la casa, a los hijos, a las necesidades del hogar, ha obrado bien".  Esta tentación a la resignación, la mayoría de las veces, acaba siendo asumida en primer lugar por la madre soltera a quien lo primero que urge es dinero para muchas necesidades inmediatas y también  por quienes le rodean; "que por lo menos cumpla con apoyar materialmente", dirán para calmar su conciencia ante un niño que ha sido, por la situación de vida que guste y mande, alejado de un vínculo fundamental. 

No niego que sea necesario e importante, a través de esfuerzos constantes desde diversos frentes, combatir jurídicamente y culturalmente el incumplimiento de las obligaciones legales de los padres frente a los hijos (pues es un bien público como podríamos analizarlo a detalle), cito por ejemplo el interesante esfuerzo innovador, a partir del así llamado caso Góngora, "Basta de Góngoras" que inició el día de ayer con un desplegado en diversos medios (puede consultarse un ejemplo de la "columna inaugural" aquí) y con la difusión en facebook (puede consultarse aquí si tienes cuenta en dicha red social) o en twitter con un hashtag determinado #BastadeGóngoras o con un perfil específico (da clic aquí).

¿Cómo se vería en el diccionario a la par de "Homero"?

Pero esta denuncia no puede ser el único paso, no podemos quedarnos en el dolor existencial de las historias difíciles que parecen un estambre enredado que nunca nos dejará desenvolver la madeja; estas amargas situaciones reflejadas en las historias del Ex Ministro Góngora, e inclusive del propio presidente de la República, a quien ayer le filtraron una conversación con la madre "no oficial" de uno de sus hijos, tendrían que motivarnos a una reflexión de mayor peso y trascendencia. 

¿Cuál es el papel de un Padre de Familia?  

Paradójicamente la incursión masiva de la madre de familia al mercado laboral desde la segunda mitad del siglo pasado ha significado la reducción del padre de familia al ámbito único de "proveedor económico" y además ya no es"exclusivo".  Lo único que pareciera validar la presencia del varón hacia dentro de la familia es él proveería, ahora con una mujer echada para adelante este paradigma se rompe y se nos riegan los pedazos del vidrio por todas partes cortando la piel que encuentren. 

Cuando asumimos que un padre debe por lo menos cumplir lo material y nos conformamos con ello, como sociedad estamos pisándonos la propia cola en un círculo vicioso del que difícilmente podremos salir. Nos hemos conformado con pedir lo mínimo y pareciera que regateamos culturalmente la participación del varón en la familia. Nos hemos conformado con que los varones vayamos por el mundo "haciendo homeros". 

No sólo ha llegado el cambio de rol de la mujer, que no significa desde luego que todo sea negativo y que debemos satanizarlo, sino que también ha venido el cambio de rol en el varón hacia dentro de la familia. Es triste saber que existen pocos estudios, pocas políticas públicas, que dimensionen el papel del padre de familia más allá de proveedor económico de un hogar. Si lo pensamos bien, considerar que sólo debe existir satisfacción de las necesidades materiales se nos revela como un gran pecado de omisión y hoy con tantos Góngoras caminando por la calle y apareciendo en los medios masivos de comunicación a modo de denuncia no podemos permanecer indiferentes. 

¿Para tí, lector, lectora, qué significa ser Padre? ¿Cómo podemos los varones de hoy responder al reto de superar la visión reduccionista que nos asigna como proveedores económicos? ¿Cómo podemos inculcar a nuestros hijos un estilo de paternidad que rompa con el determinismo materialista con el rol asignado dentro de la familia? 

Por mi parte puedo compartirte que vengo de abuelos Góngoras y estoy dispuesto, si en algo puedo prometer todo mi esfuerzo y dedicación, que no he de ser yo ni un Homero Simpson  ni un Góngora Pimentel para mis hijos. ¿Te sumas a un cambio cultural? ¡Empieza hoy mismo!