jueves, octubre 11

La posibilidad siempre presente



El camino de la Fe es ciertamente el camino de cada hombre, la Fe es personal y es comunitaria; aparece, de manera velada en ocasiones o de claro encuentro en otras, con la donación, con la aceptación del regalo que en sí misma representa. Ha dicho hoy Su Santidad, en la inauguración del Año de la Fe, que necesitamos revitalizar nuestra Fe ante la "desertificación espiritual", nos dice, ante la difusión del vacío y del sin sentido que produce la negación de Dios y y su obra salvífica en nuestra vida.




El Año de la Fe, iniciará a partir de hoy y concluirá en 2013, en la festividad de Cristo Rey del Universo; será una invitación constante a que cada uno de los fieles, de los creyentes, puedan dimensionar su propia experiencia y potenciar su posibilidad de hacer realidad el Encuentro, pues eso debe ser el centro, con quien nos llama, día a día, a seguirle y convertirnos en pescadores de hombres. Ante un panorama, como el de nuestros días, es lícito preguntarse cómo, ahora, en este momento y en esta coyuntura, podemos seguir lanzando la red al lado de la barca. No es fácil el abordaje y es grande la empresa.

¿Cómo revitalizar la fe de las personas y de las comunidades cristianas y no cristianas? Es una pregunta válida y urgente de respuesta, tanto comunitaria como personal.

A la par de esta inauguración solemne se celebra en Roma una importante reunión, un sínodo, que tiene por tema principal “La nueva evangelización para la transmisión de la Fe Cristiana” y sus conclusiones, a partir de las participaciones, propuestas, análisis y reflexiones de los Padres Sinodales (puede verse la lista de participantes aquí) serán de gran relevancia pues nos permitirán descubrir caminos acordes a los instantes que configuran al hombre de hoy. Mientras los trabajos del sínodo nos permiten obtener productos concretos que guíen la renovación y la presentación actual de la Fe que en sí misma siempre es actual, me parece que es importante trazar un camino personal. ¿Qué puedo hacer yo por esta gran misión a la que nos convoca el sucesor de Pedro en nombre de Aquél a quien representa?

En lo personal, creo, y vivo esta solemnidad, como la invitación a trazar una vida más sencilla, más apegada a los ideales y a los valores cristianos, una vida que sea invitación a un estilo particular. No me será fácil, mis debilidades son muchas y no pretendo asumirme como modelo para otros; tan sólo quisiera reflejar la luz de la alegría del Encuentro que ha trazado mi vida, que la ha configurado de tal modo que la hace posible. Una vida sencilla, de profundidad intelectual y espiritual, apegado a la oración y a los sacramentos, debe ser el comienzo de una mejoría en las diferentes dimensiones que configuran mi vida. Este año de la Fe, es la posibilidad siempre presente de la conversión. Es la posibilidad siempre presente de la renuncia a lo que me aleja de mi humanidad. Es la posibilidad siempre presente del reconocimiento del significado pleno de saberme Hijo de Dios.

Humildemente ofrezco mi esfuerzo, dentro de mi ámbito de acción, por ser un mejor cristiano con mis colaboradores del trabajo, con mis alumnos, con mi amigos, con mi esposa, con mis hijos. ¡Creo que Dios no ha muerto, contradigo abiertamente el desapego de lo trascendente que sella, con supuesto carácter indeleble, la vida de estos tiempos!. Porque vale la pena iniciar una cruzada espiritual que, espero, a otros anime, hoy más que nunca asumo mi Fe y pido humildemente a Dios me regale la oportunidad de incrementarla.

Y tú, ¿cómo vivirás tu Fe en los próximos días?

A quien esto interese le presento:
La homilía de Su Santidad (texto)
El inicio de la homilía  Su Santidad (en video)

viernes, octubre 5

Del abordaje y de pendientes como leones

http://www.sxc.hu/profile/garyr


"La nave viajaba tranquila", pensaba el capitán. Poco oleaje, nada daba indicios de riesgo o tormenta. La vista fija en el horizonte. Todo cambió, sin embargo, pues en un abrir y cerrar de ojos el panorama fue otro; la rutina, que se había acercado silenciosamente por la borda ponía en alerta a sus tropas para conquistar, en un asalto rápido y certero, el ritmo de publicación en este blog. Cuando más esfuerzo se había hecho en colocar una nueva entrada en forma semanal, el asalto de rutina de los mil y un pendientes, me dejo pasmado. No hubo manera de reorganizar las fuerzas de defensa y ataque hasta este momento en que, me es posible, justo y necesario, trazar de nueva cuenta el mando al timón. La rutina pendenciera se retira al llegar a un oleaje más favorable. Emprendemos de nuevo el viaje semanal, esperando mayor ritmo dentro de todo el universo de pendientes que, bien lo sé, intentarán el abordaje al primer descuido o confianza excesiva. No sólo habrá que tener la vista en el horizonte, sino que es preciso no perder de vista la perspectiva de babor y de estribor. 

Creo que la experiencia de ser acometido por pendientes, muchas veces mínimos detalles pero que llegan en jauría,  es una de las situaciones más difíciles del mundo laboral. Momentos de "saturación" debe vivir tanto el arquitecto como el médico, es cosa relacionada a la profesión en sí misma considerada en la dinámica laboral que nos impone el mundo de hoy. Ritmo, prisa, conectividad, eficacia, eficiencia, acierto, dimensión multitarea. Todo exige el máximo compromiso, la más alta urgencia. Verdaderamente si no tiene uno cuidado los pendientes hacen motines, provocan revueltas y alteran el orden; ¡se meten hasta la cocina!. La capacidad de organización es un elemento fundamental para el trabajador de estos tiempos, probablemente mucho más que en épocas pasadas. Pensemos únicamente en el horario laboral, antes era firme ahora se revela con límites difusos y que parecen hacer ósmosis, como las células, con la vida personal, familiar, social, académica y espiritual. 

Si bien soy una persona un cuanto tanto desorganizada, quien ha visto mi escritorio de oficina, lo sabe, siempre he procurado tener un orden en los proyectos y en las actividades. Para mí este semestre ha significado mucho en términos de malabarismo y me he tenido que estrenar como un pulpo humano capaz de mover hilos en circos paralelos de tres pistas cada uno, ¡si tan sólo cobrara por la entrada para ver este penoso espectáculo otra sería mi suerte!. Siempre me había quejado de que el tiempo no me alcanzaba; ¡iluso de mí!, no sabía lo que era vivir lo que ahora vivo: ¡ni siquiera encuentro a veces tiempo para pensar en mi tiempo!. La saturación de pendientes y actividades se parece mucho al cáncer, nos va infestando, lentamente, mañosamente diría yo, y cuando encuentras los primeros signos, sucede a veces, que el mal está tan difundido que el tratamiento debe ser lo más agresivo posible. La agenda debe imponerse al desorden, el problema es a veces construirla adecuadamente. 

No crea mi único lector, pues seguramente perdí a los otros dos en el camino varado de estas dos semanas, nota mental: ¡habrá que recuperarlos!, que me quejo. La verdad es me que gusta experimentarme activo. Pero veo este escrito como el desahogo necesario en la labor de acomodar mi ganado de pendientes en el corral correspondiente. Algunos pendientes, más dóciles que otros, acuden bajo mis órdenes a acomodarse donde les corresponde; otros, exigen de mí el sombrero de copa, las botas de charol, el saco rojo con galeones dorados, y la mano firme en el látigo. ¡Hay que mantenerlos a raya y en la jaula!

Por mi parte espero algún día tener una relación con mis pendientes como este individuo, considerado el mejor domador de leones del mundo, la tiene con estos "inofensivos" animales. ¿Será posible? Ya les iré contando por el camino. ¡Hasta la próxima semana! 



jueves, septiembre 13

Momentos difíciles

Escribo con la tragedia en la boca. Con el sabor de hospital golpeándome la lengua. Pude verte, ¡lo agradezco profundamente!. A partir de este día odio una palabra, como antes he odiado otras, pero esta ahora con más fuerza: hemodiálisis. La odio por lo que te ha hecho. Tú que conmovías con palabras conmueves ahora con tu silencio. Tu entereza al final pidiendo que encendiéramos, cada uno, tus niños de pandillas, el cirio pascual. No sé si para iluminar tu camino pues estás al límite o para pedir el milagro que te ancle más con nosotros. No permanezco indiferente a tu dolor pero tampoco deseo tu muerte, no puedo desear para ti algo más que lo que Dios tiene preparado para ti desde el inicio. Toda nuestra vida, y sus límites, se inserta en el insondable Misterio. Para quienes creemos, hay razón en todo lo que nos ocurre. ¡Has resistido mucho!. Dicen que debiste haber muerto hace tiempo y aquí estás, observando, esperando, encomendándote a Dios en cada dificultosa respiración. Si lo que dicen los médicos es cierto, este tiempo nuestro, estos instantes, han sido los últimos que hemos compartido sobre la tierra. No pude dejar de experimentar la sensación de la despedida, la tristeza por ver partir a un amigo, a un guía. De alguna manera, a pesar del dolor de verte postrado, con tu querida barba recortada, me siento afortunado de poderme haber hecho presente y poderte dar las gracias por lo que me has dado. Por lo que nos has dado a muchos; muchos jóvenes adultos que antes fuimos niños y que soñamos hacer de este un mundo mejor. Tú nos dijiste que se podía, y ¿sabes algo? ¡sí se puede! 

En gran parte de nuestro encuentro hubo silencio; no tengo la certeza plena de que me hayas reconocido plenamente, prácticamente te encontrabas agobiado por potentes antibióticos que te acaban de administrar antes de mi llegada. Pero no creo que eso sea ahora lo más importante; pude decirte lo que quería decirte y sé que pudiste sentir mi agradecimiento, sabías que era uno más de esos pandillistas a quienes te entregaste generosamente y sabías que estuve ahí contigo, en ese momento. Eso a mí me basta, saber que por un momento, con mi presencia, te sentiste confortado, te sentiste querido y me quedo con tu sonrisa a pesar del dolor, del sufrimiento. 

Te entregué mi crucifijo, nada elaborado, nada ostentoso. Algo que de alguna manera simbolizó para mí, en este momento, ¡tu sencillez!. Siempre fuiste un hombre sencillo, has vivido como un lirio del campo y sólo te has preocupado por agradar a tu Creador. Tu me facilitaste el encuentro que cambió mi vida, tu me diste a Cristo y yo hoy, en medio de la agonía, y porque así lo quiso nuestra vida, pude regresarte algo, muy pequeño, muy breve pero para mi cargado de significado. Llevo en el corazón el convencimiento claro que, hasta estos últimos momentos, te has preocupado por hacer del mundo un lugar mejor. Había muchos queriendo verte, queriendo hacer oración por ti. No estuviste solo pues creo que el amor es correspondencia; nunca nos dejaste solos y todos, dentro de nuestras posibilidades, hemos tratado de estar contigo en nuestras oraciones. Te nos tatuaste en la piel con tu sentido del humor, con tu profundidad, con tu vocación. 

No entiendo a aquellos que dicen que la Iglesia es una realidad lejana, tú la hiciste siempre para nosotros una experiencia cercana. No entiendo a aquellos que maldicen a los sacerdotes y a los religiosos, creo que si te hubieran conocido otro sería su cantar. Has multiplicado los talentos que se te dieron, has hecho crecer la cosecha al ciento por uno. Sé que te llama el descanso que se te tiene prometido, hago votos para que, en el momento así pensado, puedas escuchar una voz, La Voz, decirte:


¡Está bien, servidor bueno y fiel; ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu Señor!

viernes, septiembre 7

Idas y venidas

http://vaticaninsider.lastampa.it/es/homepage/noticias/dettagliospain/articolo/martini-funerale-17836/

Hay algunas vías que de vez en cuando usamos para resolver polémicas: marcar profundas diferencias irreconciliables (no resuelve en modo alguno, desde luego), conciliar lo que puede conciliarse (ejercicio de diálogo y apertura), aparentar una confrontación/conciliación según sea conveniente al momento de interés de quienes observan, expectantes, el "debate".  En toda polémica, la dificultad no está en encontrar los estribos de los argumentos sino los puntos de encuentro. Lograr el equilibrio no es tarea fácil, ya desde la época antigua Aristóteles nos marcaba la virtud como el punto medio entre dos extremos de vicio. De ahí podemos concluir que la virtud no es un ejercicio fácil, no es sencillo lograrlo. Requiere disposición en el ánimo, en la inteligencia y en la voluntad. Parece lo mismo pero no es así. 

La reciente muerte del cardenal Martini ha avivado debates internos y externos dentro de la Iglesia, y de alguna manera dentro del mundo que se postula a favor o en contra de la Iglesia; este suceso ha sido ejemplo del análisis maniqueo, de la reducción a lo blanco y lo negro. Las posturas desatadas por el acontecimiento se erigen en Dios mismo juzgando hasta la interioridad misma de la persona. Se han desatado coros a favor, coros en contra. "Apologetas" cardenalicios, condenadores "ortodoxos". Si bien el cardenal Martini cargó con el cliché del papa siempre aspiracional, deseado por unos y temido por otros, me parece que ha faltado mesura y pensamiento profundo sobre su obra y su significado en la historia de la Iglesia. De que tiene relevancia, la tiene, baste ver el vendaval desatado. No puede negarse su trascedencia, y no sólo hablo desde la perspectiva, mediática sino de una actitud de encuentro. 

Yo no tengo los elementos suficientes para juzgar desde la perspectiva teológica y dogmática, las idas y venidas de un Cardenal de la Santa Iglesia; pero sí tengo que comentar que la reacción de un bando y de otro me parece todo menos algo propio de la cristiandad. 

Resuenan en mi mente, ante toda la hecatombe de opiniones a favor o en contra, unas líneas escritas por un teólogo alemán, de apellido Ratzinger, allá en los finales de la década de los setenta del siglo pasado. Al preguntarse ¿por qué permanezco en la Iglesia? conduce la respuesta desde una perspectiva que no se presta a maniqueísmos y parte de una característica revelada brevemente en su texto: 

"Entre los defensores de la secularidad y la reacción de quienes están demasiados apegados al pasado y a lo externo, entre el desprecio de la tradición y la fidelidad exagerada a la letra, parece que no existe ninguna posibilidad de equilibrio. La opinión pública asigna inexorablemente a cada uno su propio puesto; tiene necesidad de posiciones claras y precisas, y no puede entretenerse a distinguir ninguna clase de matices: quien no está a favor del progreso está contra él; o se es conservador o progresista". 

Es justo decir que la polémica aumentó de color y tono, de ambos coros aclamadores/vituperadores, con la publicación de una entrevista en el Corriere de la Sera (manejadas como testamento espiritual) que no abona mucho al rescate de una valoración equilibrada de la figura y obra de Martini. Una entrevista que da la vuelta al mundo y trata de ser como la gasolina que se coloca a la hoguera para prenderla. Inclusive mi admirado Padre Fortea no resiste la "provocación" publicitaria, y busca, a su estilo y forma, brindar una respuesta que cuida las formas y plantea fondos diversos de interpretación. Puede verse aquí: http://blogdelpadrefortea.blogspot.mx/2012/09/el-cardenal-martini-patrono-de-la-santa.html

Probablemente las opiniones más duras las he encontrado aquí: 



Por aquí, por el contrario, las opiniones que no alcanzan a encontrar puntos "oscuros" en la trayectoria del difunto: 



En lo personal, me han llamado la atención las siguientes declaraciones/comentarios sobre la figura que se apagó recientemente, en donde, sobre otra cosa, puedo reconocer el intento de conciliación, sin esconder las diferencias. 

Una entrevista con el Jesuita Antonio Spadaro, 

Una recopilación de lo que Martini consideraba, allá por 1997, del Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 

El mensaje de Julián Carrón, Presidente de la Fraternidad Comunión y Liberación (movimiento eclesial que no podría calificarse ni de "progresista" ni de "ortodoxo". 

La homilía de Monseñor Scola, Arzobispo de Milán, sucesor de Martini en la cátedra Ambrosiana. 

Y por último, y no por ello menos importante, me parece que años después aquél teólogo alemán, al que he hecho referencia, nos demuestra cómo, de manera profunda, es viable reconocer el compromiso evangélico más allá de posiciones que pueden considerarse polémicas. El antiguo profesor alemán, sigue siendo, en una nueva forma de expresión, profesor de todos en las materias de "humildad" y de "encuentro". 


Ojalá pudiéramos acercarnos más directamente al mensaje del Sucesor de Pedro antes de pasar por todos los comentaristas de uno y de otro bando, por todos los coros que buscan justificar una decisión personal, una postura común o contraria a sus intereses. Por aquellos que buscan instrumentalizar a los hombres para hacerlos rehenes de sus posiciones, de sus argumentos, es porque el encuentro se imposibilita. Defendemos a los hombres por sus ideas pues esos hombres defienden nuestras ideas en cuanto tales. Reducimos el diálogo al disparo de argumentos, a las trincheras, la separación.  Cuando perdemos el piso y la posibilidad del encuentro anulamos la oportunidad de hacer realidad aquello que creemos. El diálogo, sobre todo, exige de principio la escucha. Y pareciera que, en esta época nuestra, el diálogo debe ir precedido de insultos, denostaciones, ataques.