martes, abril 29

Juan Pablo II es Santo (Segunda Parte)



Seguimos con la revisión de los puntos comunes por los cuales busca demeritarse la reciente canonización de Su Santidad Juan Pablo II, misma que acabamos de celebrar el pasado domingo 27 de abril. 

El autor Juan Carlos Ortega Prado (en el enlace que puede verse aquí), refiere ocho puntos; ya hemos revisado los cuatro primeros en la entrada anterior. Toca el turno a las últimas cuatro razones del por qué, para el autor y la revista que lo publica, Karol Wojtyla no es verdadero Santo. 

5. Ataque contra los teólogos disidentes

Dice el autor: 

Juan Pablo II atacó con todo la Teología de la Liberación, que afirmaba que no hay iglesia sin el pueblo (lo que debería ser una redundancia, pues en griego “ekklesía” significa comunidad, reunión, pueblo…). Aseguraba también que el reino de Dios también puede ser de este mundo y que los sacerdotes deben vivir, acompañar y ser pobres. La Congregación de la Doctrina de la Fe (entonces liderada por Joseph Ratzinger) condenó al ostracismo a algunos de los más eximios representantes de esta escuela: Leonardo Boff, Jon Sobrino, Camilo Torres y Samuel Ruiz.
Otro caso es el del Hans Küng, quien sin ser teólogo de la liberación era considerado progresista. También a él se le prohibió dar clases.
Nuevamente falta de precisión,  y mucha. Vamos por partes, lo que fue en su momento clarificado por Roma, tanto por el Papa como por el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es la frágil unión entre el cristianismo y el marxismo, en el híbrído proporcionado por los exponentes a los que nombra el autor. No menciona el Señor Ortega al Padre de la Teología de la Liberación, el Peruano Gustavo Gutiérrez, quien no se empeñó en los modelos marxistas como encuadre para el ejercicio del cristianismo. Recientemente, Gustavo Gutiérrez ha estado en Roma presentando un libro prologado por el Propio Papa Francisco. 

Que el Papa Wojtyla condenara ideológicamente el marxismo no significa que no comprendiera la labor por y en favor de los Pobres, sería oportuno que el autor se diera algún tiempo para conocer "la opción preferencial por los Pobres" motivada con renovado impulso por parte del Papa Polaco. 

Para conocer una mejor interpretación de esta problemática, se recomienda la lectura atenta de tres encíclicas del ahora Santo, donde queda clara su postura ante el "sueño" teológico de la unión marxista y cristiana en un movimiento social carente de eclesialidad: Laborem Exercens, Sollicitudo Rei Socialis y Centesimus Annus. Así como la Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación

Para conocer las comunicaciones de la Congregación con algunos de los referidos teólogos donde les pide precisar puntos confusos de su teología, preciso también lo siguiente:

  • El Caso de Jon Sobrino, ciertamente inicia en tema de investigación en la parte final del Pontificado de Wojtyla, pero es dada la notificación de índole pública (que consta en documentos) hasta el año de 2006, ya siendo Papa Benedicto XVI. Puede consultarse aquí y aquí
  • El Caso de Leonardo Boff puede consultarse aquí
  • El Caso de Hans Küng es distinto tal como reconoce el autor, pero por causas diversas. Es reconvenido ciertamente por la Congregación en una primera ocasión en el año de 1975 (previo a Wojtyla y Ratzinger); y en una segunda, y definitiva en 1979 (en esta ocasión ya está Wojtyla en la silla de Pedro pero no es Ratzinger el prefecto, sino el Cardenal Franjo Seper). La visión de la dupla Wojtyla-Ratzinger bloqueando a Hans Küng cae estrepitosamente. Pueden verse las dos notificaciones aquí y aquí
  • Sobre los otros dos casos del Obispo Mexicano Samuel Ruíz y de Camilo Torres, no hay en los documentos públicos de la Congregación que el autor refiere una sola mención a ellos. Puede consultarse la lista de documentos desde el año de 1966 en este enlace. Por esto mismo seria bueno que el autor del texto de Proceso nos indicara dónde la congregación condena al "ostracismo"; puede ser que el autor considere en el caso de Ruíz el retiro por edad obligada en el año 2000, por el Código de Derecho Canónico de la Iglesia,  ¿a eso se refiere? Por otro lado, Camilo Torres muere en 1966 en combate, pues siendo sacerdote asumió la lucha armada en la guerrilla en Colombia; ¿cómo puede condenársele al ostraicismo por la dupla Wojtyla-Ratzinger? El autor no lo explica, me parece que escribe más con la viscera que con la cabeza. 


6. Intromisión en asuntos de otros gobiernos

Dice el autor:

El Vaticano es un país. Y el papa, un jefe de Estado (absolutista). En este sentido se espera que respete a la comunidad internacional. Arguyendo su misión divina se metió en asuntos mundanos, para obtener ventajas políticas y económicas.
México es un ejemplo. En 1992 presionó para que se minara el Estado laico. Maniobró para que se revirtiera una parte central de las Leyes de Reforma y se otorgaran derechos políticos y de posesión a los sacerdotes y a las iglesias. Wojtyla  incluso permitió que los obispos mexicanos amenazaran con una huelga de cultos, igual a la que desencadenó la Guerra Cristera.
Pero un caso paradigmático ocurrió en 1983, cuando Juan Pablo II visitó Nicaragua. Había triunfado la revolución sandinista, y entre los ministros del nuevo gobierno estaba el sacerdote Ernesto Cardenal, que ocupaba la cartera de Cultura. Durante el acto protocolario de bienvenida y en una transmisión en vivo, Wojtyla regañó al secretario de Estado por sostener postulados apóstatas y lo urgió a que “regularizara su situación”.
Las palabras que no tuvo contra Pinochet las tuvo contra Cardenal.

Primero establece el autor la invasión del Estado Laico en México, pero le parece bien a este autor que un sacerdote, por muy culto y poeta que sea, sí despache en oficina pública en Nicaragua. Allá sí, aquí no. Se ve que aún duele el 130 constitucional y su reforma, cabria decir que la Iglesia Católica no es la única organización/asociación religiosa en México que ha encontrado un marco jurídico propicio a partir de esta reforma. Muchas otras denominaciones religiosas tienen hoy una más justa y correcta relación con el Estado Mexicano. Ojalá nos compartiera también la autorización por escrito, o de modo verbal, que dio el ahora Santo para que los obispos mexicanos "amenazaran" con una huelga de cultos. Me parece más una postura "conspiracionista" para marcar una suposición que mostrar algo que realmente sucedió real; puede que me equivoque pero estaría muy bien fundamentar los párrafos ¿no lo creen así? ¿Cabe además preguntar cuáles son las ventajas políticas y económicas que se obtuvo Karol Wojtyla con su supuesta intromisión? El Papa fue siempre una voz moral, pero pocas veces escuchada por la comunidad de líderes internacionales. Si el Papa tuviera tanto poder como se le atribuye en términos de injerencia ¿por qué se bombardeó Kosovo a pesar de su pública negativa?

¿Por qué no tratar igual a Pinochet y a Cardenal? Fácil, uno es sacerdote, el otro no. Si bien el Papa no es el "jefe" de los sacerdotes, es la máxima autoridad en la Iglesia, y la Iglesia ha tenido una postura muy clara con que los sacerdotes no sean activos participantes en Política (el caso de Fernando Lugo en Paraguay, quien dejó de ser Obispo por su intención presidencial sería el más claro; mayor información es este adecuado artículo del Sacerdote Pedro María Reyes).

7. Más poder a los poderosos

Dice el autor:

Juan Pablo II solía criticar los grandes problemas del mundo, pero sin señalar culpables con nombre y apellido. Jamás denunció, por ejemplo, a ninguna trasnacional explotadora ni se confrontó con los grandes acaparadores de capital.
Lo mismo hizo hacia dentro del Vaticano: fortaleció a su séquito, que se empoderó de la institución y la burocratizó a niveles colosales. En ese marasmo se perdían solicitudes de ayuda, denuncias de nepotismo y solicitudes de los católicos de base. Este problema les estalló a Ratzinger y a Bergoglio. Éste último creó una comisión para indagar a profundidad y renovar ese entramado. Hasta el momento calculan 58 recomendaciones.
¿La función del Papa es señalar culpables y trasnacionales? No sabía que fuera inherente al cargo que desempeña.

En las ya mencionadas encíclicas sociales del ahora Santo (en el punto no. 5 de este post) puede conocerse la postura del Papa Wojtyla respecto el capitalismo al que, contrario a lo que se piensa, nunca defendió a ultranza. Estos comentarios nos conducen a considerar la Iglesia y a su autoridad terrenal máxima como una organización de corte político y como hemos dicho esto es reducir su misión y presencia en el mundo actual.

La burocratización de la curia romana, por otro lado, ha sido un tema recurrente de varios pontificados. No solamente de los últimos tres que hemos vivido, pero el autor se empeña en mencionar que esto es responsabilidad directa de Wojtyla. Basta un ejemplo para mostrar que el Papa Wojtyla no era el favoritista que describe Ortega Prado. Es el caso del Cardenal Martini con el que el Papa Wojtyla no siempre coincidía pero que fue claramente nombrado por Juan Pablo II para una de las diócesis más fuertes, Milán. Andrea Riccardi, en su biografía, nos presenta este ir y venir que nos quita la idea de un Papa que busca la aceptación de los inmediatos.

Tal vez, este lugar común, sea el más débil de todos los que presenta el autor de Proceso.


8. Ataque a los derechos sexuales

Dice el autor:

Cuando Juan Pablo II subió al pontificado rechazaba el condón; no existía el sida. Tres años después, cuando se detectaron los primeros casos de VIH, siguió rechazando el preservativo. Cuando se convirtió en una pandemia, continuó repudiando al condón. “Él probablemente contribuyó más a la propagación de la enfermedad que la industria del transporte terrestre y la prostitución juntos”, asentó la revista londinense New Statesman. El articulista Nicholas Kristoff, de The New York Times, consideró que arremeter contra el preservativo era uno de los peores errores en la historia de la iglesia.
La homosexualidad fue otro de sus temas predilectos: es un pecado, afirmó, y punto.
El rechazo a que las mujeres decidieran sobre su cuerpo también fue uno de sus postulados. Ni hablar de incorporarlas a puestos de dirección en la curia u ordenarlas sacerdotes (aunque la Biblia no haga la menor restricción al respecto).
Abominó también de las relaciones sexuales prematrimoniales y de la masturbación, sin atender a los argumentos científicos o sociales. Y lo mismo con su fijación por el celibato sacerdotal, una represión que se ha comprobado que puede fomentar el abuso contra menores.
Vamos precisando que los así llamados "derechos sexuales", aunque impulsados por ideologías determinadas, no están aceptados y reconocidos por la Organización de Naciones Unidas, según nota reciente del 18 de abril de 2014 (puede verse aquí). Este conjunto de "neo derechos" busca impulsarse desde la mitad de la década de los 90, a través de conferencias internacionales y con presiones de ámbitos internacionales pero no ha logrado el consenso respectivo ni forma parte de la Declaración de Derechos Humanos; que no le engañen con este tema estimado lector. La noción de "ataque" nos habla de oponerse a algo que es mundialmente aceptado y recomendado, nada más lejos de la verdad, pues como podemos ver es aún una propuesta que se impone por agendas económicas determinadas (para darnos una idea pensemos en el negocio que significa la anticoncepción o el aborto). 

Por otro lado, el tema del rechazo del preservativo de fondo consiste en un rechazo del Magisterio de la Iglesia, no solo de Juan Pablo II, de la disociación actual entre los fines unitivo y procreativo del acto sexual que es incluso desvinculado de la esfera propia del matrimonio. Y en el tema de propiciar la enfermedad, encontramos una nueva contradicción de la izquierda "progresista". Durante la vida del Papa Wojtyla, diversos voceros y medios de comunicación, se dedicaban a decir que las y los jóvenes no seguían sus recomendaciones en términos de moral sexual aunque le siguieran por el mundo. Pero ahora resulta que siempre sí le seguían y no recurrían al preservativo por una especie de presión moral que el Papa ejercía sobre los fieles. La verdadera razón de la epidemia que la enfermedad significa se relaciona más a los comportamientos sexuales y de otra índole (como pude ser el uso de agujas en temas de adicciones) de las personas afectadas, así como a la promoción de la promiscuidad bajo la bandera del así llamado "sexo seguro". De igual forma, diversos estudios corroboran que el uso del preservativo puede tener una eficacia relativa en la prevención del contagio de la enfermedad (sobre dichos estudios puede verse en www.sexoseguro.mx la referencia correspondiente). 

Para una mejor comprensión del rol de la mujer, el mejor punto de partida sería revisar la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, pero vemos que el autor del texto no pasa por este escrito fundamental para comprender la visión del Santo Padre y de la Iglesia (visión que ha sido comentada recientemente por el Papa Francisco en diversas ocasiones). Como una prueba de la confianza del Papa en la mujer, está el nombramiento de Mary Ann Glendon como su representante personal y del Vaticano para la Conferencia Internacional de la Mujer en 1994. 

Sería bueno, preguntar al autor ¿cuáles son los argumentos científicos o sociales que explican los beneficios de las relaciones sexuales prematrimoniales? Pues vemos muchos esfuerzos actuales englobados en arrancar la sexualidad de la vanalidad y la artificialidad con la que se le trata hoy; más allá del rechazo del preservativo, los católicos propugnamos por una  una verdadera educación integral de la sexualidad humana que no desvincule las implicaciones sociales y morales del ejercicio de la misma. En eso, no solo coincidimos los católicos, sino diversos grupos de mentalidad diversa, como pudiera ser el comunitarismo de Etzioni o incluso la denuncia del "sexo plástico" de la actualidad a cargo del no creyente Anthony Giddens. 

Pero el broche de oro es una verdadera joya de falta de rigor, ¿cuál es la prueba de que el celibato fomenta el abuso sexual contra menores? Sería genial que expusiera el autor sus fuentes y que nos explicara también por qué, en otros ámbitos, donde no hay celibato se presenta el fenómeno a cargo de otros actores sociales e inclusive miembros de la propia familia. El comentario acude a alimentar el tema de la falta de respuesta de la Iglesia a los escándalos de abuso sexual, considero que está la Iglesia dando los pasos necesarios sin que eso suponga conceder a cumplir con la agenda del progresismo adolescente de izquierda (para ver este tema el enlace directo a la página web del vaticano donde pueden encontrarse las reformas y ajustes que la Iglesia ha venido implementando desde los últimos años del pontificado del ahora Santo).

Este hombre, sin embargo y como corolario a estas dos entradas en el blog, es Santo aunque le pese al Sr. Ortega Prado y a la revista que lo publica. Y es Santo por su testimonio de la Fe. Decía Chesterton que un Santo es la contradicción (el polo opuesto, sino mal recuerdo) de su época, no hay más claro ejemplo de contradicción, de oposición y de resistencia al falso progreso humano que el Pontificado de este Papa venido de un país lejano.

¡San Juan Pablo II, Magno, ruega por nosotros y 
ayúdanos a ser siempre fieles!