jueves, diciembre 6

Donde están tus decisiones está tu corazón

Alguien me hizo reparar alguna vez en las promesas banas que dan algunos sectores o empresas respecto aspiraciones y motivos que no son capaces de aterrizar y de cumplir. Me dijo: "recuerda alguna ida al Banco, mientras esperas en la fila que te atiendan en caja, encontrarás muchos carteles, promocionales, diversa folletería incluso, que dice que el cliente es el más importante para dicha institución financiera. Realidad es que el cliente no es importante pues la atención del banco es terrible y te hace perder tiempo". Quienes hemos estado en una larga fila con solo dos cajeros atendiendo y otros 6 limándose las uñas podemos comprender a cabalidad el ejemplo mencionado. ¿El más importante? Sí claro, después de sus utilidades.

Hoy, en estos tiempos que ahora vivimos con un nuevo gobierno iniciando, nos han dicho que lo más importante es recomponer el tejido social en términos de dar un nuevo matiz a la cruzada por la seguridad;  pero en esta labor no han visualizado al aliado estratégico por excelencia: ¡la familia! . Basta decir que aún hoy, no hay nombramiento en el organismo encargado de Políticas Públicas en México relativas a la Familia y no creo que el nombramiento llegue pronto. Es el satélite más alejado del sistema y en pocas ocasiones se le da buen uso. Lo sé por experiencia.

Queremos recomponer el panorama pero no empezamos armando el rompecabezas, nos entretenemos en la caja y en los empaques que guardan las piezas. 

Si se trata de recomponer el tejido social debería esperarse una adecuada estrategia para visualizar a la familia, sujeto social, como una aliada clave. Lo que hoy vivimos, en gran parte, tiene que ver con el abandono de funciones claras que la familia ejercía en términos de soberanía frente a otras instancias sociales. Hoy las fronteras se desdibujan y no encuentro en las propuestas de los nuevos gobiernos, federal y local para la ciudad en la que vivo, alguna idea o acción completa que empodere a la familia, que la responsabilice sobre su rol y decisión, y que motive a un cambio profundo en las relaciones entre sus miembros. Escuche hace poco que nuestras familias más que instancias democráticas deben ser nichos donde se vivan relaciones dignas: ¡necesitamos familias con dignidad!. Señoras y señores del poder y de las decisiones ¡visualicen hoy a las familias no como destinatarias de programas y de intervenciones sino como piezas claves para restaurar ese tejido social que tanto anhelan!

Las decisiones de los poderosos a veces olvidan el detalle, sencillo pero elocuente, de la vida común y ordinaria de los ciudadanos. La familia es nuestro hábitat natural y visualizarla como un espacio vital, que da a la sociedad y recibe de ella, puede ser un rumbo diferente que nos permita hacer algo mejor de lo que hemos venido haciendo últimamente.