jueves, marzo 4

Un tipo resentido

¿No te lo has topado nunca? Yo sí, en varías presentaciones. Pero está última resume mucho de las experiencias previas.

Es ese quien desea, busca, anhela, y sueña con destruir lo que algunos, con esfuerzo y dedicación, quieren lograr. Es ese quien se ufana estoicamente como ajeno al interés del dinero pero en quien no puede uno encontrar más que el velado aroma del billete y el fuerte olor que genera el cobre en un puño cerrado durante algunos minutos.

Es quien con la falacia de autoridad, que equivocadamente considera le brinda su profesión y experiencia, busca erigirse por encima de los otros y empeñar encima del edificio su efigie, pensando que otros deben rendirle absoluta pleitesía.

Es quien utiliza el chisme y la calumnia, después de que es atendido y reconocido en su justa medida, para ordenar los intereses de un grupo a su único interés. Es quien nunca se sintió parte pero hipócritamente así lo aparentaba, quien no reconocío que la suma de esfuerzos es más importante que el esfuerzo de uno sumado en terquedad y contraveniencia constante.

Es quien manotea en la mesa y pide más de lo que ofrece, es quien espera que el mundo gire a su ritmo y quien no soporta movimientos diversos, alternos, al movimiento que como director de orquesta autoinstalado quiere imponer ante una armonía que no es la suya.

¿Es peligroso? Sí y no, si porque sus emociones lo dominan y cambian su percepción sobre la realidad...no, porque en el fondo, debe necesariamente reconocer aquello de lo que carece y que ve en otros con tremenda envidia.

Ya no lo tengo de frente, aunque nunca me dió la cara, y espero tenerlo en la tangente el resto del trecho. Que vaya por el mundo poniéndose con sansón a las patadas, yo no me preocupo y me amargo, me desiluciona el potencial tirado por la borda e impedido a triunfar por la pobreza humana, pero ya me voy acostumbrando y esa es otra historia.